El Concurso de Patios: mitos y certezas


Francisco Solano Márquez puntualiza que no hay que confundir el festival con el certamen, ya que no son lo mismo

patios

La celebración en este 2021 del centenario del primer Concurso de Patios que hubo en Córdoba ha otorgado una dimensión especial a la fiesta más singular que tiene la ciudad y que mejor proyecta su imagen en el exterior. Aunque, efectivamente, fue hace un siglo cuando tuvo lugar el primer concurso, no es menos cierto que fue en la década de los 50 cuando éste adquirió el formato que ha llegado a nuestros días y que ha convertido a los patios en una de las señas de identidad más potentes de la ciudad.

El periodista, escritor y académico Francisco Solano Márquez es una de las personas que más han investigado sobre los patios y que más ha contribuido a su divulgación. Es el autor de la exposición ‘Córdoba es patio’ que hasta final de mes se puede ver en la plaza de las Tendillas y al igual que muchos, sufre al ver la confusión existente entre los cordobeses con este aniversario. “Cuando estos días leo y oigo que se cumplen cien años de patios hay que aclarar que los patios de Córdoba tienen dos mil años y tenemos testimonios arqueológicos de patios romanos y patios árabes, que se conservan tanto en Medina Azahara como en el Patio de los Naranjos, que es el gran patio de Córdoba y que fue el patio de las abluciones de la antigua Mezquita Aljama”, matiza sobre esta cuestión.

No hace cien años que se colgó la primera maceta en un patio de Córdoba, por tanto, pero tampoco este aniversario significa que se hayan celebrado cien ediciones del Concurso de Patios, ni mucho menos. El siglo XX tuvo altibajos, y el certamen también, por lo que hubo algunos periodos en los que no se celebró, lo que hace que la edición de este año sea la número 81.

Solano Márquez explica sobre esta cuestión que “en el año 21 fue la primera edición que se saldó con un pobre resultado, ya que sólo concurrieron tres patios y el Ayuntamiento no volvió a convocarlo en unos años, hasta que en 1925, el alcalde José Cruz Conde, aconsejado por los Romero de Torres, puso en marcha el concurso de Cruces de Mayo en patios. No era un concurso puro de patios, sino de Cruces y el patio, lógicamente, ayudaba a puntuar”.

Después se volvería a convocar en 1933, pero su vida fue corta, pues la guerra civil y la posguerra lo suspenderían hasta la década de los cincuenta. Este conocedor de los patios explica que “en el año 56 el alcalde Antonio Cruz Conde, que puso los cimientos de la ciudad moderna, creó el Festival de los Patios, que no hay que confundir con el concurso. Es una programación de actividades artísticas, fundamentalmente flamencas, folclóricas, pero también hubo en su día ballet, teatro y otras manifestaciones, y es el que arroja el Concurso de Patios hasta hoy, que se sigue manteniendo este Festival de los Patios”.

El visitante de los Patios que se baja del autobús en la plaza de Colón o en la Puerta de Sevilla y en unas horas se mete entre pecho y espalda la visita a un puñado de recintos vuelve a su domicilio con la falsa impresión de que en Córdoba las clases populares han vivido siempre muy bien, entre flores, fuentes y un canario cantando en la jaula.

patios
Patio cordobés hace un siglo. /Foto: LVC

Francisco Solano Márquez desmonta esta extendida imagen con su propia experiencia. Hace medio siglo formó parte por primera vez del jurado del Concurso de Patios y “entonces eran muy típicos, sí, casas de vecinos compartidas por 10, 12 y hasta 20 familias, con personas hacinadas en habitaciones sin condiciones confortables de habitabilidad. Tenían la cocina, el retrete y la pila para lavar comunes. Las macetas disimulaban un poco aquella miseria. Aquello era típico y muy bonito para celebrarlo en el mes de mayo, en plena primavera, pero los que allí vivían tenían que soportar aquellas condiciones todo el año, en casas llenas de humedades y sin condiciones, donde las rentas eran bajas y los propietarios no tenían recursos para mantenerlas”.

La vida ha evolucionado en estas décadas y ha tenido, lógicamente, su reflejo en las condiciones de habitabilidad de estas viviendas. Hace unos años volvió a ser jurado del Concurso de Patios y pudo confirmar lo que sospechaba: “Aquello ha dado un cambio radical; es decir, se ha acabado aquella modestia endulzada con flores y ahora los patios habitualmente son casas unifamiliares o adosadas que reúnen todas las condiciones que hoy por justicia social se exigen para vivir confortablemente”.

La Reina de los Patios

Por último, Solano Márquez aporta otra de las múltiples curiosidades que encierra el mundo de los patios cordobeses y que es desconocida por las nuevas generaciones. Se trata de la celebración durante muchos años de un concurso en el que se elegía a la más guapa de las aspirantes como Reina de los Patios, aunque “eso se acabó en el año 1983 y hoy día ese título lo podemos derivar a las cuidadoras, que son las verdaderas reinas de los patios, por el trabajo, el gasto y la abnegación que dedican a este milagro, porque esto es un milagro sostenido sobre sus espaldas”. Este milagro tuvo en 2012 el reconocimiento por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.