El audífono más caro es el que se compra y se deja en la mesilla de noche


El gerente de Zocóptica alerta del volumen excesivo con el que escuchamos música con los auriculares y apela al sentido común para evitar problemas de audición

 
“¿Qué?” Cuando una persona mayor repite demasiado este pronombre interrogativo en una conversación o notamos que no se ha enterado de que le hemos pedido que apague el fuego, con todo los riesgos que ello conlleva, deberíamos insistir para que visite al médico de cabecera y que lo derive al especialista o al centro auditivo para ver si está sufriendo alguna pérdida auditiva. La tercera edad, debido al deterioro neuronal que acarrean los años, suele conllevar pérdidas de audición que si no se corrigen podrían incluso poner en peligro la vida de la persona que los
sufre y mermar notablemente su calidad de vida; además es el sentido que nos dota de equilibrio.

Aurelio González, programando los canales digitalmente de un audífono en su consulta. Fuente: LVC
Aurelio González, programando los canales digitalmente de un audífono en su consulta. Fuente: LVC

Según las últimas estadísticas, los problemas de oído podrían afectar en España al 8 por ciento de la población. Traducido, resulta que casi 1 de cada 10 españoles podría sufrir dificultades auditivas, un total de 3,5 millones de personas; solo en Andalucía, más de 671.900 personas.
Por ello, hemos recurrido a Aurelio González, gerente de Zocóptica, un centro dedicado a solucionar problemas de audición con los
últimos audífonos de las marcas más fiables del mercado. Su lema es: “el audífono más caro es el que se deja guardado en un cajón de la mesilla de noche”. Por ello, González recomienda a sus clientes no priorizar los criterios economicistas -ya que además, los aparatos se pueden financiar en cómodas mensualidades- y elegir el que más
calidad de vida le aporte y mejor solucione sus pérdidas auditivas.
Aclara que los centros audiológicos son establecimientos sanitarios donde se resuelven problemas de salud.
Los audífonos cuentan con diferentes canales de reproducción, no tenemos pérdidas auditivas en todas las frecuencias por igual, en Zocoptica valoramos las distintas frecuencias para evaluar la pérdida en cada una de ellas, aconsejando la solución que más se ajuste a nuestra pérdida y nuestras necesidades. Si el audífono no cuenta con un mínimo de calidad, se generan ruidos inexistentes: “la persona tiene que escuchar los ruidos que se producen en su entorno no los del aparato”, que uno de los problemas más frecuentes.
“Zocóptica garantiza la adaptación al audífono, dejando que el usuario lo pruebe antes de tomar la decisión de compra, adaptándolo a las necesidades auditivas y no exclusivamente a las económicas” indica González quien asegura que “solo de esta forma se consigue un 100 por cien de éxito en la adaptación de audífonos porque quien no se adapta no llega a gastarse ni un céntimo ” ya que “hacemos un seguimiento personalizado para que no acaben en la mesilla de noche de nadie”.
Cómo detectar problemas de audición
González informa de que el perfil mayoritario es el de personas de la tercera edad, aunque cada vez más de mediana edad, que acuden atraídas por sus familiares que al igual que el interesado sufren esta limitación, los cuales han notado que no coge el teléfono, demanda que le repitan las cosas demasiado, o han tenido ya algún susto porque no han entendido bien alguna indicación porque no los han oído. También hay gente joven que requiere de aparatos por lo que González recomienda usar con moderación el volumen de los auriculares; “no hace falta que tu acompañante escuche la música que tu llevas puesta en los cascos”.
Uno de los audífonos más novedosos del mercado. Fuente: LVC.
Uno de los audífonos más novedosos del mercado. Fuente: LVC.

Transcurre una media de cuatro años desde que se comienzan a detectarse los problemas auditivos hasta que se acude a un centro especialista: primero la persona suele comenzar preguntando demasiado “¿qué?”; luego, pasa a repetir las mismas cuestiones en función de la confianza. “Aquí la persona se encierra en una burbuja y comienza a evitar salir a la calle, evita hablar por teléfono, dice siempre que sí pero no se está enterando”.
En este sentido, hay que estar alerta “para devolver la audición a la persona y que nadie esté expuesto a un peligro” las personas “deben atender las indicaciones de los familiares. Pero, ¿qué provoca la pérdida de audición? Pues González explica que la exposición a muchos decibelios es un factor de riesgo así como la disfunción neurológica propia de la edad.
Tipos de audífonos
Ha habido una época, en la que el audífono intracanal, una especie de botón que se introduce en el oído, eran los más demandados, pero este tipo “está limitado, no da toda la ponencia que debe” y son más difíciles de mantener. Actualmente, Zocópticas apuesta además por el audífono retroauricular de última generación, cada día más estético por su minúsculo tamaño, que se programan de manera personalizada; se puede dar más prioridad al habla y minimizar el sonido del entorno.
De las "trompetillas" a los audífonos más discretos. Fuente: LVC.
De las “trompetillas” a los audífonos más discretos. Fuente: LVC.

González insiste en que la adaptación al aparato es “fundamental”; hay que despertar mediante estímulos muy básicos la capacidad auditiva para rehabilitar el oído e ir incorporando poco a poco los sonidos.
Zocóptica confía en Oticon, una marca danesa presente en 56 países, capaz de cubrir todas las necesidades auditivas, desde la gama Dinamo, para altas pérdidas, hasta la gama OPN, el primer audífono que se conecta a Internet, hace una lectura 100 veces por segundo de nuestro entorno auditivo, permite un 30 por ciento más de entendimiento del habla, y un largo etc.
Evitar dejarlo en la mesilla de noche
González insiste en que nadie tome la decisión de compra si no ha probado el aparato, “es muy normal abandonar el uso del aparato porque ya no funciona, porque se escuchan ruidos, porque no soluciona el problema y las personas suelen dejarlo en la mesilla de noche”.
Es curioso, pero es donde se suele abandonar este tipo de aparato. El abandono viene motivado principalmente por
estas cuestiones. “Es muy frecuente que vayamos al centro auditivo, nos adapten el audífono y no podamos abordar su coste”. Ante ello, rápidamente, la persona que nos atiende nos propone un audífono de segundo orden. “Nada más lejos de lo aconsejable”, recalca González, porque son audífonos con prestaciones limitadas; “lógicamente se adaptan al bolsillo del usuario, pero no a sus necesidades auditivas”.

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