Mentiras arriesgadas


¿Y qué si fuera cierto que nuestra ministra de Asuntos Exteriores, que no por su austeridad opusiana será menos entusiasta, hubiera llamado Bin Laden  a Biden? ¿No estaría justificado el lapsus por la mala conciencia derivada del pacto de su Gobierno con Bildu? Entre terroristas andaría el juego de las confusiones. A pesar de lo cual, claro que parece lógico que el referido audio viral haya sido una creación extremadamente brillante de las diabólicas redes sociales. En ellas están ahora revueltos la gramática parda y el refranero anónimo de nuestro ingenio patrio. La ironía es fingimiento, literatura al fin, no busca la certidumbre, juega con verdades aparentes, contradice verdades superficiales, pero que difícil es sin ella discernir las verdades de fondo. Incluso sus compañeros socialistas habrán dudado sobre la falsedad del suceso, acostumbrados como están a los disparates frecuentes de Calvo, las dos Montero y Supersánchez. Al cabo, a todos se nos nota el pelo de la dehesa. Y a estos socialistas que ya, desde Zapatero, ni siquiera pueden ni quieren ser socialdemócratas, se les han subido al tupé los nacionalistas y al moño los comunistas. Ellos siguen siendo pobres hombres que se ganan la vida en la administración. Son clientes natos de la casta política, a la que se ha incorporado exultante el comisariado comunista de Podemos, que es quien decidirá, a la postre, los que podrán seguir viviendo del cuento, como en el 36.

Esto no tiene solución. Vamos a una dictadura del proletariado o a una guerra civil, en el supuesto de que la derecha tenga aún arrestos de afrontarla. No lo parece si vemos a Arrimadas suplicando a Pedro que no la apedreen por ser una Magdalena liberal, en tanto ella abjura de serlo. Y tampoco resulta creíble viendo a un Casado que prefiere caerse del caballo antes que acompañar a Abascal a lomos de uno de raza española.

España está jodida. Por mucho que los cobardones crean que las elecciones lo arreglan todo. Porque puede darse el caso de que las elecciones estén arregladas. No hace otra cosa Tezanos con sus encuestas. Vamos directamente a la tercera república, con Pedro de presidente y Pablo de jefe de gobierno. No se si asesinarán al Rey con toda su familia en una checa ad hoc o se le permitirá que se exilie a Suiza o similar. Supongo que lo segundo, por suponer lo mismo que las personas civilizadas suponían en su momento, aunque sucediera todo lo contrario, como en Rusia.

En todo caso, hay que mantener el temple mientras permanezcan las instituciones. No es de recibo, por tanto, que un cadáver político como el de Susana Díaz saque de sus casillas al portavoz de Vox y lo haga comportarse como lo que esperan de él los totalitarios auténticos. La presidenta parlamentaria de Ciudadanos puso de su parte lo que pudo, es decir, lo que esperan de ella los socialistas. Pero es evidente que Alejandro perdió el temple. En ningún caso se puede mandar a la porra y menos a tomar por culo a un parlamento. Alejandro debe dimitir y mejor que lo haga antes de que le pidan el cese sus mayores. Yo comprendo que es cordobés y tiene el vinagre de nuestros taberneros, pero él tiene que entender que el malaje es incompatible con la política.

 Esto pasa en Andalucía, que está gobernada de dulce. Imagínense lo que pasa por otros lares, donde se estructuran tres estados camino de la independencia: el vasco-navarro, el catalano-valenciano-balear y el astur-gallego-berciano. Lo que queda o quede dará de comer a los antedichos con solidaridad obligatoria fijada por ley.

Y todo lo que digo va a suceder en el contexto de una Europa empobrecida y empeñada tal vez con los chinos que crearon la pandemia. Menos mal que las vacunas americanas serán las que al final nos salven de la extinción.

Sea Trump o sea Biden, bienvenidos sean otra vez los americanos para redimir a Occidente.

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