Fumar sigue siendo un placer


coronavirus
Mujer fumando con mascarilla./Foto: LVC

Nadie piensa que fumar sea bueno, salvo las administraciones que obtienen un rendimiento económico milagroso de un producto que oficialmente mata a sus contribuyentes. Los fumadores, por tanto, debemos ser ciudadanos ejemplares. ¿Acaso alguien, además de nosotros, paga su enfermedad más generosamente que su cura? También es posible que crean que fumar es bueno algunos investigadores que busquen la fama en el descubrimiento inesperado. En todo caso, será difícil que esas mismas administraciones les permitan publicar sus hallazgos. Si así lo hicieran, sería de conocimiento común el hecho probable de que el tabaco negro provoque más cánceres pulmonares que el rubio, por ejemplo. Y, sin embargo, nadie lo advierte, sino en función de la somera estadística que cada cual pueda hacer entre sus familiares y amigos.

Y es que casi todo lo que gira en torno al tabaco en este mundo es patológicamente falso. Incluso exhalar su humo va a ser ahora la madre de todos los contagios, cuando paradójicamente decenas de estudios, en varios países, coinciden en que no abundan los fumadores entre los pacientes ingresados por coronavirus.

Puede que la nicotina impida el anclaje del huésped en la célula receptora, como dicen los franceses, o puede que inhiba la radical respuesta inmune del organismo contagiado, como dicen los españoles. El caso es que hasta el momento solo existen hipótesis favorables a los efectos positivos de la nicotina en la infección por covid-19. Fumar no es solo un placer. Puede ser incluso una panacea terapéutica y una prescripción facultativa. Es decir, la culminación real de todos los placeres, que previó el poeta. Lo cual hará de nuevo la fortuna de los productores de tabaco y de las administraciones que fingen combatirlo. Fumar lo mata a usted, pero nos enriquece a nosotros, vía impuestos. Y si ahora, igualmente que lo mata en según qué circunstancias, lo resucita en otras, será porque habremos logrado la cuadratura del círculo. Al efecto, recuerden que también se habló otrora de su supuesta capacidad para prevenir el Alzheimer, pero no sé yo si las administraciones, que ocultan u olvidan tantas cosas, consideran esto positivo.

Por lo pronto, la última invectiva para renovar las ganas de fumar, que es de lo que se trata al cabo, ha sido la de prohibirlo en las calles y terrazas de Galicia, a continuación en las de Canarias e inmediatamente, de modo inusualmente consensuado, se ha pensado en extender la medida a todo el territorio nacional. Es sorprendente la diligencia y entusiasmo con que los socialistas han seguido la iniciativa de Feijoo. No les quepa mucha duda de a quién sirve el personaje. Se ha ofrecido voluntario para marcar el camino al hundimiento definitivo de la hostelería patria. Otro Camino de Santiago, dirán los perspicaces, pero al revés.

 

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Nacido en Linares, en la misma habitación donde murió Manolete. Cordobesía obliga. Licenciado en Historia, empleado público, rentista vocacional, cofrade nada ejemplar y experto en peroles. Aficionado a opinar. He sido colaborador de ABC de Córdoba, de la Cope y de los extintos periódicos locales Nuevo Diario y La Información. Soy liberal de toda la vida, por lo que me llaman fascista con cierta frecuencia. Estoy casado, tengo tres hijos, dos perros y un gato. He escrito un libro y he plantado varios árboles. Vivo en una parcela clandestina. Hay otra forma de vivir, pero no es tan divertida ni tan cordobesa.

1 Comentario

  1. Artículo absolutamente repleto de falacias muy al gusto de la industria tabacalera que debe de tener en este autor a uno de sus mas “incondicionales y desinteresados” apoyos mediáticos, artículo asimismo muy en la línea victimista ya tan manida por parte de los “pobrecitos fumadores” a los cuales no se les deja hacer daño, no ya a si mismos sino a quienes les rodean (por cierto, ni una palabra de los perjuicios a los fumadores pasivos) y artículo exactamente en la misma línea de aquellos que proliferan cada vez que la legislación antitabaco y desde luego pro-salud , se endurece. El artículo no dice ni una sola palabra sobre los beneficios que ha supuesto la actual ley en cuanto a la disminución de enfermedades derivadas del tabaco desde que entró en vigor ni se informa para nada de cual es la realidad económica respecto a la salud del tabaco dando por hechas falacias sin evidencia empírica como que con el dinero de los impuestos se “paga generosamente las enfermedades derivadas del tabaco”…¡¡FALSO!!….en 2011 en el congreso de los diputados, economistas por la salud en la ponencia sobre la modificación de la ley demostraron que para que un paquete de tabaco fuera rentable respecto a los gastos que genera en terminos de salud debería de costar ¡¡104 euros!! el paquete (pueden encontrar la ponencia en internet si no me creen), 104 euros de 2011. Sigue con la retahíla de falacias sobre el hundimiento de la hostelería que ya vaticinaba la misma (cuya cupula estuvo financiada por la industria tabacalera) y que jamás se produjo, y además el “escribidor” de este despropósito, se erige en reputado científico al aseverar que lo que hay son hipótesis sobre la transmisión del virus sentándo cátedra sobre lo que hay que hacer y obviando que si la comunidad científica se ha pronunciado desde luego no es por capricho, sino porque los indicios son lo suficientemente fuertes como para sugerir la actual medida. Lamentable artículo que deja en evidencia y en ridículo a su autor.

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