Adiós PP, adiós PP


Olvídate de mí porque ya me cansé

Gaviota, Gaviota… ¿qué fue de ti, Gaviota? Lejos queda el doce de marzo de 2004. En aquellos días funestos, aún pensaba que tú, Gaviota, eras la última esperanza. Incluso me pasó por la cabeza la fugaz idea de afiliarme a tu partido. En aquellos días de agitprop, con los cuerpos aún calientes y los hierros ya retorcidos, tú eras aún el símbolo de la resistencia de la democracia ante el totalitarismo y la barbarie. España había pasado, solo en ocho años, de paria quebrado de Europa, a punta de lanza de las democracias liberales en el Mundo.

¿Qué queda hoy de todo eso, Gaviota? ¿Hacia dónde enfilaste tu vuelo? El percebe de la Moncloa se retorció sobre si mismo y se olvidó de las reformas, de la gente y de la realidad. El plasma, las tertulias y los alquimistas de la mercadotecnia política te disecaron y te colocaron en lo alto de algún polvoriento escritorio en algún recóndito despacho de alguna planta de la calle Génova. Como un pájaro en el Motel Bates, contemplas impávida que ya nada es lo mismo a tu alrededor. ¿Qué queda de Gregorio Ordóñez, de María San Gil, de Alejo Vidal-Quadras, de Mayor Oreja? Ahora vais de tapadillo, pidiendo perdón por existir y hablando en politiqués.

Y eso, por ahí arriba, porque si bajamos el balón a lo local, el desastre es aún más desastroso. Recuerdo aquellos años de consistorios municipales socialcomunistas en los que esperábamos el agua de mayo de un gobierno liberal en la ciudad que diera un empujón a la actividad empresarial y rebajara las listas del paro. Nada de eso ha llegado. Promesas incumplidas, chau-chau barato, tío páseme usted el río que en esta orilla hace mucho frío. Sí, sí, sí a todo, pero no, no, no a llevarlo a término. En fin, lamentable. Seguimos (y seguiremos) sin parking en el centro, pero eso sí, nos han puesto bombillones a todo meter, con cantatas de Maraya Karei que me meto unos sustos cada dos por tres que no me veas. Navidad pseudoneoyorquina para catetos sin gusto. Todo emanado de la inoperancia y acomplejamiento de Génova ante los proyectos verdaderamente reformistas.

Finiquitado el proyecto Ciudadanos, solo queda una alternativa hacia la derecha. La Bestia según el ideario oficial/gubernamental/moral/biempensante.

A ti, Gaviota, solo te queda Isabel.

Quieran a la gente de su alrededor y les irá mejor. Besos.