Anarcocapitalismo


El otro día charlaba con una persona a la que conozco por mi trabajo de verdad. Como la conversación era distendida, fue derivando de los temas profesionales a los personales. Me hablaba de antropología y de economía, en concreto de un libro que tiene próximo a editar. Cuando salga a la luz y con su permiso, ya les daré más datos. El caso es que, hablando de política, me comenta que él antes era liberal, pero que esa etapa ya la ha superado hace tiempo y que ahora es anarcocapitalista. Como nunca había escuchado semejante palabro, le pido que me explique el conzeto.

Según la ideología socialdemócrata imperante en buena parte de Occidente, estamos acostumbrados a defender la cosa pública como un avance de la sociedad. El Anarcocapitalismo rompe frontalmente con esta tesis. Si en el Comunismo “todo es de todos” aquí “todo es de alguien”. Nada es público. Todo tiene un dueño. Todo se rige por contratos privados entre las personas, que son los únicos sujetos de derecho (nunca la Administración). Sólo derechos y libertades, no obligaciones (salvo las pactadas en contrato). El ser humano nace libre y no debe nada a nadie, mucho menos a un Estado que es solamente una entelequia.

Sorprendido en mi ignorancia, trato de meterle las cabras en el corral y le pregunto si al menos deberíamos contribuir entre todos a que (por ejemplo) haya una persona que barra las calle: “No”, me responde. También las calles deben tener un propietario (una persona física, o una empresa, se entiende, no el Ayuntamiento) y será este propietario al que le interesará o no invertir en su mantenimiento.

Aún despistado le pregunto: “¿Y la policía? Al menos pagaremos entre todos a un sheriff que nos defienda de los malos. ¿O tampoco? Nones. Según el Anarcocapitalismo, el ser humano es bueno por naturaleza y son los organismos administrativos quienes promocionan la violencia para justificar su propia existencia. Todo se arregla mediante el acuerdo y la buena fe de las partes. En todo caso que cada cual lleve un arma o contrate seguridad privada.

Como ahí quedé noqueado, no caí en preguntarle por la forma en la cual se impartiría Justicia. Es decir, ¿quién velaría por el cumplimiento de lo pactado libremente por las partes en contratos privados? Pero bueno, eso lo dejo para otra conversación.

Francamente no me parece que esté mal abrir la ventana de vez en cuando y respirar (aunque sea ideas utópicas) en medio de este enrarecido ambiente de orwelliano pensamiento único.

Acaben ustedes bien el verano, sean felices, quieran a la gente de su alrededor… y les irá mejor. Besos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here