No-crítica de Érase una vez en Hollywood


No he visto la película aún pero, como buen español, voy a opinar de lo que no sé. Tan solo he leído alguna crítica y he visto alguna imagen. No sé si me decepcionará al verla, pero no me importa. Me fascina. Algunas películas de Tarantino me han parecido un petardazo, todo hay que decirlo. Como una en la que Kurt Russell era un tío chungo que perseguía a un grupo de chicas (Death Proof), o la de la cabaña en la que están todos allí metidos contándose movidas unos a otros. Otro truño, para mi gusto. Sin embargo me encantaron Reservoir Dogs y Malditos Bastardos, esta última principalmente por la genial actuación de Christoph Waltz en el papel del Coronel Hans Landa (absolutamente memorable).

El caso es que lo que me atrae de la peli que acaba de estrenar es el halo de contracultura que lleva consigo. Si entendemos por “cultura” la actual moda del pensamiento único ultrahippie-megabuenista-giliprogre que nos ataca por tierra, mar y aire. Si es cierto que se ha atrevido (ya se lo confirmaré cuando la vea) con semejante bestia alienante, es que de verdad es un genio que merece pasar a la historia del cine como un rebelde a su propia generación. Una generación infiltrada de estupidez y de hipocresía. De mentiras y de hedonismo. De vagancia, de autocomplacencia, de cobardía, de mezquindad y de complejos varios. Una generación que niega el valor del trabajo, del esfuerzo, de la lealtad, de la amistad, del estudio y hasta del verdadero arte. Una generación a la que le basta con repetir manidos y aburridos clichés y lugares comunes para sentirse a gusto consigo misma. En el redil del bienpensante y malhechor.

Comedias sin gracia acotadas por los límites de pensamiento impuestos por el Gran Hermano. Melodramas aburridos que redundan en los conceptos del bien y del mal comúnmente aceptados y falseados burdamente. Relativismo moral. Aburrimiento, en definitiva.

Soy de la opinión de que ese encorsetamiento mental nos lleva por un camino incierto y siniestro. La gente arrincona en lo más hondo de su subconsciente toda idea no homologable por el rebaño… pero el subconsciente lucha por salir a flote de una u otra forma, y lo hace de forma insana a veces. Esto me recuerda a los guiris que viven todo el año como modélicos e hipereducados ciudadanos británicos y lo primero que hacen al pisar Mallorca es lanzarse del balcón a la piscina del hotel.

¡Bravo, Quentin! Creo que me has ganado para siempre. Acabas de entrar en mi Hall of Fame junto a Matthew Broderick, John Ford, López Vázquez, Pepe Isbert y Berlanga.

Quieran a la gente de su alrededor y les irá mejor. Besos.

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