Breaking diciembre


BREAKING DICIEMBRE

Existen épocas en el año que nos predisponen a una mayor sensibilidad.Si debiéramos optar por elegir una de ellas no dudo que los días navideños serían finalistas y triunfadores. Aún así ,no puedo culpar a que nos encontramos en los albores de esta Navidad de la explosión de sensaciones que anoche sentí.

Hace días que la decoración de la casa con el Nacimiento , el árbol ,las velas y las luces me lleva ocupando parte de mi tiempo.Es grato desenvolver(otro año más!!)aquellas figuras que el día 6 de enero pasan a dormir un letargo de 11 meses en los trasteros de las casas.Vuelve la ilusión de cuando éramos niños .Cada detalle que adorna nuestro hogar parece que nos recuerda que el tiempo que se avecina es tiempo de alegría,de recuerdos y encuentros,de buenos deseos y cómo no de los mejores sentimientos.

El tintineo de las pequeñas luces del árbol,las velas encendidas y la presencia de mi hijo absorto en una serie televisiva de cuyo nombre ,aún recordando,no diré (por aquello del spoiler..)me hizo sonreír mientras me sentaba a su lado.

En contraste ,de la pantalla televisiva y como elementos asonantes ,una música cuasi molesta,unos personajes con una estética discutible y una trama argumental (que mi hijo se ocupó de resumirme) sórdida y dramática .Según fui informada el protagonista ha llegado al terrible mundo de la droga como única vía de escape de una situación vital que le ha hecho utilizar sus conocimientos de profesor de química para fabricar y vender esta demoníaca sustancia.
En la porción temporal de capítulo que reclamó mi atención una joven de no más edad de mi hijo y que sentado a mi lado me llena de orgullo ,prometía a su padre que a la mañana siguiente ingresaría en una clínica para su desintoxicación. El padre le decía q después de diez terribles años de paciencia ,recaídas y engaños estaba dispuesto a llamar a la policía para que la detuvieran por consumo y en teoría , privada de libertad , la alejaran de esa droga que la destruía. Zalameramente convence a ese padre de que a la mañana siguiente entrará en un centro de rehabilitación,pero esa mañana nunca existe …o al menos para ella.
Llamadas sin respuesta obligan al padre a acercarse a casa de su hija ,convencido de que una vez más el propósito de ayer se ha diluido en la droga para convertirse en una mentira de hoy.
Una ambulancia en la puerta,la casa abierta y la aceptación de que algo terrible ha pasado le llevan al dormitorio en el que ve cómo su hija,su querida niña,es transportada ya sin vida por los efectivos sanitarios.

Cuán terrible debe ser ver que ese monstruo ayuno de piedad te arrebata lo que más quieres… Este padre buscaba torpemente el vestido más bonito en el desordenado armario de su hija para su mortaja.Lo elegía con la misma devoción con la que lo habría hecho para una graduación o la presentación de su hija ante la familia.El amor del padre se escapa por los dedos cuando coloca dulcemente el vestido sobre la cama.Lo trata como si la fragilidad que su hija ya no tiene se hubiera materializado en un cristalino atuendo que ya no usaría más.

Dicen que el amor de un padre no tiene límite y que sienten debilidad por sus hijas .Dicen que las hijas llenan de orgullo a los padres y que son su ilusión y esperanza .Lástima que maldades impidan demostrarlo.

Estoy segura de que no fueron el ambiente ni la época navideña los culpables de que me fuese a la cama con la congoja de que existe una realidad truculenta y penosa ,tan cruel y aterradora que puede robar un hijo a sus padres,que puede hacer que la droga desmadeje esa calidez de hogar que nos empeñamos en construir cada mes de Diciembre .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El tintineo de las pequeñas luces del árbol,las velas encendidas y la presencia de mi hijo absorto en una serie televisiva de cuyo nombre ,aún recordando,no diré (por aquello del spoiler..)me hizo sonreír mientras me sentaba a su lado.

En contraste ,de la pantalla televisiva y como elementos asonantes ,una música cuasi molesta,unos personajes con una estética discutible y una trama argumental (que mi hijo se ocupó de resumirme) sórdida y dramática .Según fui informada el protagonista ha llegado al terrible mundo de la droga como única vía de escape de una situación vital que le ha hecho utilizar sus conocimientos de profesor de química para fabricar y vender esta demoníaca sustancia.
En la porción temporal de capítulo que reclamó mi atención una joven de no más edad de mi hijo y que sentado a mi lado me llena de orgullo ,prometía a su padre que a la mañana siguiente ingresaría en una clínica para su desintoxicación. El padre le decía q después de diez terribles años de paciencia ,recaídas y engaños estaba dispuesto a llamar a la policía para que la detuvieran por consumo y en teoría , privada de libertad , la alejaran de esa droga que la destruía. Zalameramente convence a ese padre de que a la mañana siguiente entrará en un centro de rehabilitación,pero esa mañana nunca existe …o al menos para ella.
Llamadas sin respuesta obligan al padre a acercarse a casa de su hija ,convencido de que una vez más el propósito de ayer se ha diluido en la droga para convertirse en una mentira de hoy.
Una ambulancia en la puerta,la casa abierta y la aceptación de que algo terrible ha pasado le llevan al dormitorio en el que ve cómo su hija,su querida niña,es transportada ya sin vida por los efectivos sanitarios.

Cuán terrible debe ser ver que ese monstruo ayuno de piedad te arrebata lo que más quieres… Este padre buscaba torpemente el vestido más bonito en el desordenado armario de su hija para su mortaja.

Lo elegía con la misma devoción con la que lo habría hecho para una graduación o la presentación de su hija ante la familia.El amor del padre se escapa por los dedos cuando coloca dulcemente el vestido sobre la cama.Lo trata como si la fragilidad que su hija ya no tiene se hubiera materializado en un cristalino atuendo que ya no usaría más.

Dicen que el amor de un padre no tiene límite y que sienten debilidad por sus hijas .Dicen que las hijas llenan de orgullo a los padres y que son su ilusión y esperanza .Lástima que maldades impidan demostrarlo.

Estoy segura de que no fueron el ambiente ni la época navideña los culpables de que me fuese a la cama con la congoja de que existe una realidad truculenta y penosa ,tan cruel y aterradora que puede robar un hijo a sus padres,que puede hacer que la droga desmadeje esa calidez de hogar que nos empeñamos en construir cada mes de Diciembre .

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