Al Cesar… bachillerato internacional del colegio Alauda

180

Noticias como “huelga de estudiantes contra las reválidas”, Manifestación de alumnos de secundaria contra la LOMCE o “Mariano Rajoy sacrifica las reválidas ” son una constante en las cabeceras de los más importantes periódicos.
Pero frente a este panorama convulso e indefinido(tengamos en cuenta que los alumnos que cursan 2 de bachillerato aún no tienen definido el examen que acreditará su acceso a la universidad )nos encontramos una oferta educativa llamada BACHILLERATO INTERNACIONAL .

En días pasados se publicaba en prensa la proeza de que un colegio de Córdoba era pionero en este sistema. Soy partidaria de hacer realidad la famosa frase de al Cesar lo queda del Cesar y a Dios lo que es de Dios…y por eso me veo en la obligación de informar que el primer colegio que ofreció y puso en práctica el BACHILLERATO INTERNACIONAL fue el colegio Alauda. Positivando el mérito de que un colegio debe superar las pruebas de auditores externos para la implantación de IBI debo decir que tras las posibles complicaciones y dificultades viene el premio de los resultados obtenidos .
La primera promoción del colegio Alauda resulto realmente notable con unas calificaciones muy por encima de la media internacional. Esta apuesta innovadora en nuestra ciudad fue cursada por un reducido grupo y una alumna quiere hacernos partícipes de su experiencia.

No hay nada como hablar en primera persona y por ello cedo la palabra (en este caso el teclado) a Laura Serrano.

img_9079                                                 Desde pequeña me enseñaron que debía superarme. Superarme a mí misma, independientemente de donde se encontrasen los demás.

Ahora que lo pienso, me recuerda a esa frase que dice algo así como: “sigue en tu línea, torcida, pero siempre siempre hacia arriba”. Era una visión un tanto curiosa, algo así como esa respuesta tan típica de los padres de “me da igual lo que hagan tus amigos, a mi quien me importa eres tú”. Era algo así. Una forma de motivación curiosa, en la que al intentar alcanzar mi mejor versión, iba alejándome de lo común.

Ahora, a los 18 años entiendo esa técnica. El éxito de una persona se basa, en gran medida, en lo que destaque con respecto a los demás. Pero cuidado; destacar, aunque no por ser mejor. Destacar simplemente por ser diferente. Por ser distinta, o incluso me atrevo a decir que por ser rara. El éxito es tener ese “algo” que llame la atención, que no tengan los demás. Así, en esa etapa en la que los jóvenes tenemos las hormonas revolucionadas y tenemos muchas, muchas ganas de conocer el mundo, decidí que quería seguir manteniendo ese algo diferente. ¿Cómo lo hice? El mismo año que entraba en primero de bachillerato, en mi colegio (recalcando el determinante posesivo), el Colegio Alauda, ofrecieron el Bachillerato Internacional; una novedosa forma de enseñanza, muy alejada a la educación española donde debemos “vomitar” en el examen los contextos históricos de los filósofos y las obras más importantes de Baroja.

Me gustaría que se pusiesen en mi lugar. Qué ganas de complicarme, ¿no? Lo tenía fácil, hacer mis dos últimos años de colegio e ir a la universidad. Y punto. Y ya está. El caso es que siempre he sido muy de tirarme al vacío, sin estar segura de que el paracaídas funcione. A pesar de esta duda, salté. Decidí comenzar, con dos compañeras más, un bachillerato en el que no solo entra en juego el ámbito académico, sino también el personal. En el IB (International Baccalaureate en inglés) te enseñan a afrontar problemas, a abrir la mente, a preguntarte el porqué de lo que conoces, a disfrutar de horas de voluntariado, a llevar a la práctica todo lo que estudias, dando más importancia a la aplicación que a la fórmula teórica. Podría haber estudiado sin más pero he de decir que no habría tenido ni la mitad de la mitad de las experiencias con las que cuento a día de hoy, y estoy segura de que ese abrazo que nos dimos mis compañeras y yo al trazar el último punto y final en el último examen, que esos pelos de punta de los que éramos víctimas cuando entregábamos el último borrador de nuestra monografía, que esas sonrisas cómplices, esas horas en las que trabajábamos duro para después poder disfrutar del resultado perfecto, no lo cambiaría por nada del mundo. Es cuestión de arriesgarse, de lanzarse. Es cuestión de conocerte a ti mismo y saber qué es lo que va a llenarte, qué es lo que va a hacer que estés satisfecho con lo que hayas conseguido. Y en mi caso, conseguí, al igual que el 100% de los alumnos que cursamos el Bachillerato Internacional en el Colegio Alauda, una nota superior a la media mundial, además de alcanzar una muy buena nota en Selectividad (ya que cursé IB+Bachillerato Nacional), por tanto, como podéis observar, mi paracaídas se abrió. Nunca me cansaré de recomendarlo, el Bachillerato Internacional es un “plus”, es ese algo, eso que te hará destacar, que hará que se fijen en ti, que hará que cambies tu mentalidad para el resto de tus días y que harán que sigas, al igual que yo, siempre en tu línea, alejada de los convencionalismos, en esa línea torcida, pero siempre, siempre hacia arriba.

Piénselo, es solo cuestión de lanzarse y abrir el paracaídas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here