Te vas


Y, lo que más me dolió, cambiaste tu pisito de Vallecas por el palacete de Galapagar. De oca a oca.

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Pablo Iglesias./Foto: Jesús Caparrós Podemos

Te vas, me dejas y me abandonas

Que mal fin tenga tu mala persona

Cantaban los Chichos. Grandes. Me viene a la memoria esta canción en tu honor, pues ya has anunciado tu marcha para luchar contra Ayuso. En un despacho oficial, con las banderas que algunas veces te han molestado, has hecho tu performance revolucionaria cargada de ardor guerrero. Enemigos, criminales, luchar…  qué cantidad de términos bélicos, parece que quieres cambiar la corbata por la canana.  Tú mismo.

Aún no sé si te vas por no estar a gusto en un gobierno que te ningunea, porque temes que tu partido desaparezca o, simplemente, porque te aburres, todo lo que no sea ver series… Porque lo de trabajar es para otros.

La política no es un cambio de sillones continuo pues, te recuerdo, dejaste de ser de eurodiputado para ser candidato a la Presidencia del Gobierno, dimitiste de vicepresidenta para erigirte candidato a la Comunidad de Madrid, sin primarias, ahí está el tío. Y, lo que más me dolió, cambiaste tu pisito de Vallecas por el palacete de Galapagar. De oca a oca.

Te vas, me dejas y me abandonas

Que mal fin tenga tu mala persona

Y aunque te parezca raro, no te deseo ningún mal. No es mi estilo. Sólo quiero lo mejor para España, y por ello a lo mejor, prefiero que te retires a tu despacho de universidad, a tu zona de confort… y a pagar la hipoteca como todo hijo de vecino. Tal vez tengas que trabajar… ¡puf! ¡Qué fatiga!

Por cierto, terminando ya esta carta, te pido perdón por tutearte. Me dirijo a ti como gente de barrio que somos, tú de Vallecas y yo del Alcázar Viejo. La diferencia es que yo aún sigo yendo, menos de lo que debiera, pero aún soy de flamenquines y bodega mientras tú eres la casta de la que siempre renegaste.

No te echaré de menos.

Un cordial saludo.

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