Mayo, mes de María


Con la llegada de la primavera el calendario cristiano se comienza a llenar de festividades, que están llenas de fervor, ya que no sólo se rememora la Pasión de Cristo. La Virgen María es una de las grandes protagonistas de más de una conmemoración a partir de este tiempo estival, destacando el mes de Mayo, el cual es conocido como el mes de Ella, de María.

El culto a la Virgen María, lo tenemos en nuestra sociedad desde la creación del cristianismo, pero no fue hasta la llegada de que la imagen de ésta se hiciese visible, cuando se comenzó a representar a la Madre de Dios en multitud de escenas, que no siempre eran las de la Pasión de su hijo. Desde principios del cristianismo, se profesó una gran devoción a la Virgen, siendo esto motivo para que nos Padres de la Iglesia la alabaran y la describiesen de manera física y espiritual. Es en los siglos XI-XII cuando los escritores Cedrenus y San Anselmo dejaron descripciones de María que estaban derivadas de las antiguas imágenes bizantinas que se suponían que fueron pintadas por San Lucas, el denominado pintor de la Virgen.

Pero con la llegada del siglo XVI, tras la separación de la iglesia, los protestantes no concebían algunos de los dogmas de la iglesia católica, esto hizo que se incentivara la defensa de la Concepción Inmaculada de María, entre otros misterios, multiplicándose el número de cofradías en honor a la Virgen; apoyándose el rezo del Santo Rosario.

Todos estos hechos hicieron que apareciesen multitud de iconografías referentes a la vida de María, y por otro lado, escenas alegóricas que resaltan sus valores divinos y humanos. Aunque, con respecto a su enaltecimiento en el mes de Mayo, la Madre de Dios suele ser venerada a través de imágenes de la misma, apareciendo con su hijo en brazos, sola mostrando su luz propia, o en advocaciones específicas que hacen relación a toda una historia.

La costumbre de nombrar a este quinto mes del año como el de María se remonta a época de medieval, sin embargo, tiempo atrás ya se celebraba este apogeo de la primavera a través de laudes a Ella. Es en el siglo XII cuando se hace oficial la tradición denominada “Tricesimum”, también llamada “La devoción de treinta días de María”, siendo incentivado con más fuerza a partir del siglo XVII, donde se incluían treinta ejercicios diarios en honor a la Madre de Dios. Así, empezaron a surgir devociones especiales que comenzaron a tener culto en este mes, tomando el siglo XIX como punto de partida para muchas de ellas, debido a que fue a partir de este siglo cuando ya este hábito de celebraciones marianas en Mayo se expandió por todas las ciudades. Advocaciones como las de Fátima, María Auxiliadora o Divina Pastora son importantes para aquellos que de manera incondicional siguen el ejemplo de María, siendo mayo una de las épocas más importantes para su veneración.

María Auxiliadora./Foto: Rafael A. Ojeda

De esta manera, se puede apreciar como en todos los ámbitos cristianos la Virgen María está presente y el arte es un buen conocedor de ello, ya que nos muestra multitud de episodios que nos hacen ver la magnificencia y humildad de María, la corredentora de los cristianos. Por ello es muy común que en  este tiempo estival se vean procesiones en donde Ella es la gran protagonista, como portadora de su hijo, siendo el primer sagrario de la historia del cristianismo, desde su nacimiento hasta su tránsito hasta los cielos, todo ellos visto en nuestras cofradías de gloria, aportando de esta manera la visión de que, aunque Cristo es el primero en todo, no nos podemos olvidar de su madre, el gran ejemplo de fuerza, divinidad y saber estar, pues sin Ella nada tendría sentido.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here