El lenguaje teológico del paso del Señor de Sepulcro


Paso del Santo Sepulcro./Foto: Eva M. Pavón

El momento más trágico de la Pasión de Cristo, es sin duda el de su muerte, aunque sin ella, no podríamos celebrar la tan ansiada Resurrección, siendo ambos instantes totalmente diferentes, si bien se encuentran unidos por medio de la simbología. En este sentido, en la Semana Santa, la muerte de Cristo es representada a través de la denominada urna. Jesucristo aparece depositado en una especie de arca, que hace las veces de sepulcro, totalmente tumbado.

En cada lugar, esta urna del sepulcro se representa de una manera distinta, y en Córdoba tenemos uno de los mejores ejemplos de ello en la Hermandad del Sepulcro, ya que no solo destaca por su vistosidad, sino que además juega un papel muy importante el programa iconográfico e iconológico que conjuga todo el conjunto. Dentro del ámbito artístico, el estilo en el que fue realizado dicho paso, es el mismo que el de la imagen titular, es decir, Manierista, no rompiéndose la estética de la propia cofradía.

El paso se estructura en tres cuerpos, que son las andas, la peana y la propia urna. Comenzando por las andas, lo que más se destaca es la referencia tomada de un frontal de altar de la Catedral de Córdoba del siglo XVI y que se utilizaba para los Santos Oficios y entierros. También hay que poner en valor los escudos que aparecen bordados en cada lateral de los faldones que representan el escudo de Córdoba; el escudo de armas del Obispo de Fresneda, siendo éste el que aprobó las primeras reglas de la Hermandad en el siglo XVI; el escudo de un antiguo párroco de la Compañía; y por último el emblema de la parroquia.

Mientras tanto, en la peana, se observan distintas pinturas, utilizándose la técnica del óleo sobre cobre, en las que aparecen escenas del Antiguo Testamento, siendo una referencia primordial a la figura de Cristo. Personajes como Noé, Jonás, Susana, Moisés, entre otros, son mostrados en momentos claves descritos por las Sagradas Escrituras, viéndose cada uno de ellos como una clara prefiguración del propio Hijo de Dios. Asimismo, en las esquinas del paso se encuentran unos marcos que están decorados con pequeños trozos de textos bíblicos que hacen alusión  a la salvación del hombre, como es el caso del texto de Salomón que dice así: “Aunque a Juicio de los hombres hayan sufrido castigos, su esperanza está llena de inmortalidad”.

De esta forma, llegamos a la urna propiamente dicha, la cual deja protagonismo a la figura del titular de la cofradía, ya que a través de una especie de ventanas deja ver la imagen en su interior. Esta urna está rematada por un pequeño templete con linterna, inspirada en la de la iglesia de la Compañía, que viene a simbolizar la Jerusalén celeste. Todo el conjunto del paso se encuentra alumbrado por faroles y tulipas, dando así luz al mismo.

En conclusión, el paso de Nuestro Señor Jesucristo del San Sepulcro viene a ser un retablo itinerante, que se muestra en las calles de nuestra ciudad como un auténtico altar, cargado de teología, simbología, arte y majestuosidad. En palabras del profesor Villar Movellán “Es este paso, cofre y joyero de la imagen sagrada; un legado a la ciudad de Córdoba que va a durar mucho tiempo. El Sepulcro de Cristo representa el silencio y la oscuridad de la muerte y al mismo tiempo la esperanza de la Resurrección y en este paso se sintetiza admirablemente ese doble mensaje”.

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