La impronta de Pedro Roldán en el arte sacro cordobés


La imaginería siempre ha sido el ámbito artístico más destacado dentro del mundo cofrade y del arte sacro. Dentro de esto, se conocen a multitud de artistas que han dejado su huella en forma de patrimonio, como es el caso del sevillano Pedro Roldán. Este artista nace en Sevilla en el año 1624, siendo bautizado en la Parroquia del Sagrario de la catedral hispalense.
Desde niño tuvo inquietudes por la escultura en madera, llevándole esto a ingresar en el taller del conocido escultor e imaginero Alonso de Mena en el año 1638. En este lugar, trabajó mano a mano con Pedro de Mena, y otros artistas de la denominada escuela granadina, pero el hecho del fallecimiento de Alonso, en 1646, supuso que se quedase al cargo del taller Bernardo de Mora, siento ésta una de las causas por las cuales Pedro Roldán abandonó Granada para trasladarse hasta la ciudad que lo vio nacer.

Posteriormente, empezó a trabajar en Sevilla como arquitecto, creador y diseñador de retablos. En el año 1660, entró a formar parte de la Academia de Arte que fundó Murillo en Sevilla, donde impartía clases de enseñanza de dibujo. Debido a su fama como escultor, se desplazó a numerosos puntos de Andalucía, como Córdoba, dejando en cada lugar su influencia y a la vez plasmando sus relaciones laborales con artistas de la calidad de Valdés Leal, Simón de Pineda y Zurbarán, entre otros.

Talla de la Inmaculada Concepción que se conserva en la iglesia de Nuestra Señora de Gracia de los Trinitarios en Córdoba, Realizada por Pedro Roldán.

En nuestra ciudad, Pedro Roldán dejó obras destacadas, no en abundancia, pero sí bastante importantes artísticamente hablando. La primera de ellas se trata de la Inmaculada Concepción que se encuentra en la Iglesia Conventual de Nuestra Señora de Gracia, de los Padres Trinitarios. Desde sus principios, esta imagen se venía atribuyendo a las manos de Roldán, siendo el primero en nombrar este hecho el historiador y artista Antonio Palomino. Por otro lado, la imagen de la Virgen Inmaculada de Roldán se la llevó a su convento el sacristán, hermano trinitario, Fray Alonso de la Madre de Dios.

Se ha dicho, que este artista sevillano destacó mucho en el ámbito de los retablos, y en Córdoba sobresalió por uno de los más impresionantes que tenemos. Se trata del retablo mayor de la iglesia del convento cordobés de Santa Isabel de los Ángeles. Esta obra, nos muestra dos relieves, siendo el central mucho más grande que el superior, en donde se representa la visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel, dejándonos ver como ambas se dan un abrazo en el encuentro, destacando sobre todo los pliegues de sus ropajes y la manera tan dinámica de la representación. En el relieve superior aparece representada la Coronación de la Virgen, observándose la aceptación del ámbito celestial por su denominación como Reina de todos los Cielos y Madre de Dios.

Fue el marqués de Villaseca el que encargó esta máquina artística, ya que fue su familia la que adquirió el lugar, pagando a Roldán 800 ducados de vellón por su traslado hasta nuestra ciudad y de esta manera poder trabajar in situ el mismo, demostrando así, que la familia de los Villaseca sabía muy bien quienes eran los artesanos más importantes del momento y de esta forma contar para sus propiedades con los mejores artistas.

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