“Mi vida por tu libertad”


Uno de los valores más importantes que puede obtener una persona, es el de la libertad, ya que ella nos da la capacidad de ser nosotros mismos. En este sentido, una congregación que siempre ha abogado por el sentimiento de libertad religiosa es la denominada Orden de la Merced. La creación de la orden de la Merced, tuvo lugar gracias a San Pedro Nolasco, siendo el principal protagonista de esta devoción mariana. Fue el 2 de agosto de 1218 cuando la Virgen María descendió de los cielos y se presentó a éste, para decirle que tenía que crear una orden religiosa, la cual iba a redimir y salvar a los cautivos y cristianos que se encontraban en grave peligro bajo el dominio musulmán. Tras esto, este fraile mercedario fundó la Orden de Santa María de la Merced Redención de Cautivos el 10 de agosto de 1218 en el templo mayor de Barcelona.

Santamaría de la Merced./Foto: Eva M. Pavón

Su fin principal era el de la liberación de cautivos por la Fe, y para su adoctrinamiento se imponía el escapulario de Santa María de la Merced a los cautivos liberados. Justo después de esto, dicha orden fue expandiéndose por todo el territorio español, desde el litoral catalán hasta Andalucía, siendo una de las causas de expansión la recuperación y conquista de los reinos musulmanes por parte de San Fernando. Es en el siglo XIII cuando este rey cristiano llega a ciudades como Córdoba y Sevilla para traer devociones marianas como esta de la Merced, donando incluso tierras para que fuesen ubicados en ellas conventos mercedarios.

A raíz de este hecho, el arte y la iconografía se vieron influidos, por lo tanto, se comienzan a crear imágenes en escultura y pintura donde aparece la Virgen de la Merced. Las características principales de este tipo iconográfico son el hábito color blanco, con cinturón marrón de cuero y el escapulario, en donde aparece el escudo de la orden. Así mismo, Santa María de la Merced va acompañada de una serie de atributos que son característicos de la misma, como son los grilletes, las cadenas y en algunas ocasiones el cetro real como símbolo de la realiza de María.

En cuando a la actitud y postura de la Virgen, hay que destacar varias tipologías: puede aparecer como Madre de Dios, es decir, María sedente con el Niño Jesús en brazos, muy proclives en el siglo XIV; también como Madre protectora en actitud de Misericordia, estando, en esta ocasión, con los brazos totalmente abiertos haciendo gesto de protección con todo aquel que se cobija bajo su manto. Es en el siglo XVI cuando se empiezan a vestir las imágenes de la Virgen María con el hábito mercedario; pero no es hasta la llegada del siglo XVII cuando empezará a destacar la iconografía de la Virgen de la Merced Comendadora, la cual aparece sentada, con la mano en el pecho, y en algunas ocasiones se encuentra tocando un libro con su mano izquierda, siendo relacionada con la aparición a San Pedro Nolasco.

Relacionado con esto, en Córdoba tenemos una hermandad que ejemplifica de manera muy acertada todos estos ámbitos mercedarios, estamos hablando de la Hermandad de la Merced, siendo el palio de su titular mariana un claro recuerdo de los principales emblemas de esta orden. “Mi vida por tu libertad”, así es el denominado lema del año jubilar mercedario, libertad que sienten todos aquellos que le rezan a Santa María de la Merced para que les libre de las cadenas que te pone de la vida.

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