La manifestación del poder Dios en la Epifanía


Cuenta la historia, que un 6 de enero se presentaron en un pequeño y humilde pesebre, tres reyes, los cuales siguieron una estrella que les indicaba, no solo un camino, si no la venida de alguien muy importante. Jesús era esa persona especial que estos tres reyes magos buscaron para adorar y rendirle honores. Desde ese momento, los cristianos celebramos la festividad de la epifanía.

La epifanía o adoración de los Reyes, es el instante en el que Melchor, Gaspar y Baltasar se postran ante el Señor, ratificando de esta forma su divinidad. “Al ver la estrella, los sabios se llenaron de alegría. Luego entraron en la casa y vieron al Niño con María, su madre. Y arrodillándose, lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro incienso y mirra”. Así, San Mateo narra en su evangelio, el hecho de la adoración, mostrándose como revelación divina. Pero estos tres regalos, están relacionados con las virtudes de Jesucristo, ya que el Oro solo es entregado a reyes, y Jesús es el rey del mundo venido de Dios, para traer la paz y salvación; la Mirra es una esencia que solo podían llevar personas especiales, y los Magos adoraron al niño como el Hombre entre los hombres; y el Incienso siempre ha sido una ofrenda sagrada hacia el mismo Dios.

Pero también, la propia epifanía tiene un significado que está directamente vinculado con la grandeza del Señor. Esta palabra expresa la manifestación divina de Jesucristo, en la que se muestra al mundo como Hijo de Dios, siendo luz y poder para todos los que lo adoran. En este caso, esto fue lo que hizo que los Reyes Magos llegaran hasta Belén para adorarlo, ya que siendo ellos mismos personajes reales, oyeron que iba a venir al mundo alguien que los iba a sobrepasar de manera extraordinaria, y quisieron verlo y quedarse con su mensaje divino.

Este pasaje es representado en los tradicionales belenes que se montan en las casas de todos los que esperan a Jesús con alegría, y por supuesto, en nuestras hermandades y cofradías, en las que de manera inocente y añorable, aparecen los tres Magos arrodillados, cada uno con su característica principal, siendo el pasaje más querido por nuestros niños.

Desde entonces Melchor, Gaspar y Baltasar reparten ilusión y esperanza en cada casa por la que pasan cada 6 de enero. No todo lo que dejan los Reyes Magos son regalos materiales, también se acuerdan de todos aquellos niños y personas mayores que necesitan más que nunca que les dejen fe e ilusión, para tener más fuerza en el camino. En esta fiesta tan esperada por todos, la luz es el mensaje principal, y el rostro de felicidad de todos aquellos niños que se levantan con fuerza e ilusión, cumplen con el legado que Cristo mostró en ese día tan especial. Dejemos que ese niño que todos llevamos dentro, sea la esperanza que nuestros Reyes Magos llevan a nuestras casa todos los años, llenando el ambiente de sonrisas y emoción.

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