Recorrido iconográfico por la advocación de la Esperanza


Esperanza del Valle./Foto: Jesús Caparrós

En el mes de diciembre, se celebra una festividad que está relacionada directamente con la venida del nacimiento de Jesucristo, estamos hablando de la fiesta de la Expectación de María, o la Esperanza. Pero los orígenes de dicha advocación lo encontramos en época paleocristiana, cuando a través de símbolos se comenzaron a representar los distintos emblemas cristianos. En este caso, la Esperanza era representada a través de un ancla, relacionándose directamente con el ámbito marino y las dificultades que conllevaba. De esta forma, este símbolo evolucionó a lo que conocemos como cruz-ancla, utilizándose en la actualidad como atributo en las hermandades que llevan este nombre, simbolizando la Pasión de Cristo, encontrando la referencia en la Carta a los hebreos: (…) haciéndonos a la esperanza propuesta, que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma (…).

Palio de María Santísima de la Esperanza en la Catedral./Foto: Jesús Caparrós

Esto hizo que se convirtiera en una de las tres virtudes teologales, dándole así gran importancia al mensaje que transmite dicha figura, convirtiéndose con el paso del tiempo en una celebración relacionada directamente con la figura de María como Madre de Dios. En referencia a ello, tenemos constancia de un concilio celebrado en el siglo VII, concretamente en el 656, el X Concilio de Toledo en el que los Padres de la Iglesia trataron el tema de la Maternidad Divina. Con este decreto, se ampliaron los sinónimos de dicha fiesta, conociéndose los de la Virgen de la Expectación, Virgen de la Esperanza, Virgen del Sol y Virgen de la O, siendo esta última una alusión al canto de las Antífonas Mayores de Adviento, donde cada verso comienza con esta vocal, seguida de un adjetivo de alabanza a María.

Paz y Esperanza./Foto: Eva M. Pavón

Pero sin duda, uno de los atributos que caracterizan a la Esperanza, es el color verde. El verde es el color de la primavera, el que cubre la naturaleza, el que da belleza a los frutos venideros, y en palabra de Fray Luis de Granada el verde “Muestra en esperanza el fruto cierto”. Por tanto, nos lleva hacia un estado de bienaventuranza.

En relación con las hermandades y cofradías, esta advocación siempre se ha vinculado con las corporaciones de gloria, debido esto a su celebración en las vísperas de la venida del Señor. Pero con el paso del tiempo y la creación de nuevas hermandades, adoptaron este nombre siendo ya de penitencia. Un ejemplo de ello lo tenemos en la hermandad de la Esperanza de Córdoba, la cual cuenta con su dolorosa titular que transmite a la perfección ese sentimiento esperanzador en su rostro. La Virgen de la Esperanza es una de las imágenes marianas realizadas por el artista Juan Martínez Cerrillo, en este caso en 1946, y que se trata de su obra más conseguida y mejor valorada dentro del ámbito artístico cofrade cordobés de la primera mitad del siglo XX. En ella podemos observar todos los atributos mencionados anteriormente, tanto el color verde, como la cruz-ancla, que suele llevar en su pecho.

María Santísima de la O./Foto: Jesús Caparrós

Aunque en una hermandad de penitencia, como es la Esperanza, el color verde no solo encarna los valores de la fuerza y llegada de su hijo, ya que nos lleva directamente a la esperanza de la resurrección. En nuestros momentos más duros los cristianos nos agarramos con más fuerza que nunca a esta advocación tan bella, y solo a través de María como corredentora, podemos llegar hasta la Salvación.

 

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