La importancia de la figura de Juan de Mesa


Cristo de la Agonía de Vergara./Foto: Jesús Caparrós

En el año 1583 nace en Córdoba, uno de sus personajes más insignes en su historia, estamos hablando del escultor e imaginero Juan de Mesa y Velasco. Este artista de profundas raíces cordobesas, marchó a Sevilla para aprender el arte de la escultura, con un contrato por cuatro años, con el que se considera el maestro de toda la escuela barroca de imaginería, Juan Martínez Montañés. Pero éste no sabía a quién tenía en su taller hasta que poco a poco fue viendo la manera de trabajar de su discípulo, pudiendo observar como en muy poco tiempo, que no era un aprendiz más, iba un paso adelantado a todo lo que se estaba creando en ese momento, suscitando de alguna manera alguna que otra ida y venida con su maestro, debido a la buena aceptación que empezó a tener su obra.

Juan de Mesa puede considerarse, el precursor del barroco propiamente dicho, en el arte de la imaginería, ya que gracias a él las formas naturalistas evolucionaron hacia un realismo y dramatismo sin parangón, haciendo que más de una cofradía lo tuviese en cuenta a la hora de realizar sus encargos. De carácter humilde y afable, Mesa y Velasco, no olvidaba lo aprendido con Montañés, aunque su gran devoción hacia el Señor le hizo adentrarse en una espiral de obras cargadas de teatralidad, devoción y espiritualidad, relacionado mucho esto con los cánones de Trento.

Nuestra Señora de lass Angustias./Foto: Hermandad de las Angustias

De sus manos han nacido multitud de imágenes sagradas que en la actualidad son un referente en el ámbito devocional y procesional, es por eso que era considerado el principal artista de su tiempo relacionado con las hermandades. Obras como el Cristo del Amor, el Cristo de la Agonía, o el más que universal Señor del Gran Poder, han hecho que la figura de Mesa se ensalzase. Pero sin duda, la imagen que ha dejado marcada su trayectoria la tenemos en nuestra tierra, la talla de la Virgen de las Angustias. Esta piedad aúna todo lo aprendido en el ámbito de su carrera artística, siendo desgarradora la escena de la madre sosteniendo en su regazo a un hijo con el cuerpo totalmente inerte, y una anatomía más que trabajada, no dejando indiferente a todo el que lo observa, transmitiendo respeto y asombro por el momento representado. Es claramente, la obra que más importancia tiene en el ámbito artístico de su carrera, aunque a veces no se le toma la verdadera importancia que tiene.

Es muy curioso cómo alguien tan importante, ha estado en un segundo plano tantos siglos, sin conocerse la autoría de sus obras, llegando a ser un anónimo hasta bien llegado el siglo XX. Parafraseando la novela de Fernando Carrasco, estamos ante el “Hombre que esculpió a Dios”. Quizá esa humildad que le caracterizaba, la plasmó también en su creación, y es esto lo que más grande le hace si cabe. Un artista no es sólo aquel que brilla por la buena realización de su trabajo, ya que el aspecto humano es el que enaltece en todos los aspectos, y Juan de Mesa es un buen ejemplo de ello.

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