Los Santos Mártires en la capilla del Sagrario


Urna relicario
Urna de los Santos Mártires que se conserva en San Pedro./Foto: Hermandad de la Misericordia

Córdoba celebra estos días, la onomástica más destacada de su santoral, concretamente nos referimos a la festividad de los patronos de nuestra ciudad, los Santos Mártires y hermanos San Acisclo y Santa Victoria. Personajes sagrados, que están vinculados de una forma directa con la historia y la devoción en la capital. Esto hizo que el ámbito artístico cordobés dedicara gran parte de su creación a la memoria de estos santos, siendo un gran ejemplo de ello, los frescos de la Capilla del Sagrario de la catedral cordobesa.

Para comprender su decoración, tenemos que ponernos en antecedentes. El cordobés Pedro Ponce de León, arzobispo de Oviedo, descubre en el siglo XVI, las obras de San Eulogio que Ambrosio de Morales tuvo la ocasión de conocer y estudiar. Ponce de León se sintió atraído por uno de los escritos del mismo, concretamente el Memorialis Sanctorum, que narra las historias y muertes de los mártires mozárabes cordobeses, añadiendo éste mismo los relatos biográficos de San Eulogio, Santa Leocricia y San Pelagio. En relación con este tema, en 1575 se hallaron en la parroquia de San Pedro los restos de los mártires cordobeses junto a una lápida, destacando los nombres de San Acisclo, Santa Victoria y San Zoilo, hecho que influyó en la devoción popular.

Tras esto, el obispo Antonio de Pazos y Figueroa promovió el culto a los santos mártires, proponiendo en el Concilio Provincial de Toledo que pudiesen ser venerados estos restos, siendo aprobado desde la Santa Sede. Este hecho, fue el principal promotor para que en el programa iconográfico de la capilla del Sagrario apareciesen nuestros mártires ataviados como personajes nobles que acuden a la cena del Señor. Estas pinturas murales martiriales fueron realizadas entre 1583 y 1584 por el italiano César Arbasia, proporcionando la iconografía Ambrosio de Morales. Arbasia representa a los mártires con ropas engalanadas, sin apariencia de dolor o sufrimiento, pero sí acompañados de sus atributos principales, y cada uno de ellos están vistos como comensales invitados a la consagración de la mesa eucarística.

De esta manera, se hace visible la importancia que tenían los mártires en la historia de la propia ciudad, ya que en cada rincón de nuestros edificios principales hay una representación de ellos. San Acisclo y Santa Victoria son la representación de la fuerza y la valentía de los que luchan por los que de verdad creen, y su sangre derramada es comparada en este Sagrario con la de Jesucristo, por ello que sean partícipes del banquete eucarístico, ya que su muerte no fue en vano, alcanzando la gloria eterna, y por supuesto histórica, ya que sin ellos parte de nuestras devociones populares no sería la misma.