La trayectoria de Miguel Ángel González Jurado y su visión del mundo de la imaginería


Jurado
María Santísima de la Caridad en su besamanos./Foto: Jesús Caparrós

Córdoba cuenta en la actualidad con multitud de artistas que llevan el nombre de la ciudad allá por donde van dejando el listón muy alto. Artistas relacionados con el mundo del arte sacro que dejan ver al espectador auténticas clases magistrales de religiosidad llevada al arte. En este caso, tenemos que nombrar a uno de estos grandes artistas de la imaginería cordobesa como es Miguel Ángel González Jurado. Este imaginero siempre estuvo interesado por el mundo del arte, que le fue inculcado por su propia familia. Su madre siempre se había dedicado al mundo de las antigüedades, teniendo un anticuario propio, por lo que en su casa siempre estuvo rodeado de este tipo de objetos. El creció en una piso, que actualmente es un hotel en la calle Diario Córdoba, siendo sus vecinos los restauradores y hermanos Camacho, a los cuales visitaba durante las largas tardes de verano en su niñez y absorbía todo lo que de ellos aprendía, por tanto se puede decir que siempre estuvo vinculado al arte religioso.

Esto le llevó a ingresar a la escuela de Artes y Oficios, donde aprendió imaginería y al término de estos estudios se trasladó la ciudad de Sevilla para ingresar en el taller del afamado Luis Álvarez Duarte, con lo que estuvo aprendiendo durante cuatro años y del que tiene muy buen recuerdo. A él lo único que le importaba era aprender, le apasionaba este oficio, no tenía prisa por irse y emprender un camino en solitario, dejando esto ver que aprecia en todos sus sentidos el arte de la imaginería.

Como cofrade, González Jurado se define como una persona que le encanta el mundo de la Semana Santa y lo que le rodea, aunque lo que más le echa para atrás es el “enterismo” de cierta parte del sector. En su juventud tuvo relación con la cuadrilla de Lorenzo de Juan, con el que compartió, él en este caso trabajadera en la Virgen de las Lágrimas, demostrando que le gustaba vivir como cofrade, sentir todo lo que la Semana Santa desprende a nuestros sentidos. Siempre ha estado relacionado con la hermandad de la Soledad, de la que sigue siendo hermano en la actualidad, ya que es la cofradía que ha estado más cerca suya desde niño.

Con respecto a su mayor devoción, no habla claramente de una devoción a destacar para él, ya que él tiene la idea de Dios de una manera global, pero esto le hace que no le ponga cara a ese mismo Dios, debido a que él se dedica a representar a éste mismo, estando en constante relación con la idea divina de Cristo y la Virgen y al salir de sus manos, lo ve de una manera más particular. Esto le hace que trate a una imagen como lo que es, respetando su unción sagrada, pero también aceptando lo valor material. Debido a su trabajo, ha pertenecido a multitud de hermandades y cofradías, ya que eran estas mismas las que le hacían hermano, pero, como ya se ha dicho antes, es en la Soledad cordobesa donde él encuentra su sitio.

Foto: Eva M. Pavón

Sus imágenes están impregnadas de una gran espiritual, siendo una seña de ellas el aspecto psicológico profundo. Dentro de la variedad de imágenes sagradas que realiza, sus vírgenes son las que más éxito tienen, destacando entre ellas a la Virgen de la Caridad de la Hermandad del Buen Suceso. A la hora de inspirarse, para él el acto de inspiración está en el propio trabajo, poner todos los sentidos y la concentración en lo que estás haciendo, lo que provoca que la obra salga sola sin rodearse de algún tipo de acto que le inspire, aunque eso no quita que haya momentos en los que te quedas estancado en el trabajo y tras tomar un respiro, todo vuelva a la normalidad. Por tanto, para él, la imaginería es una de las artes de la Semana Santa más completa, ya que no solo abarca la talla y modelado, sino también la pintura, estofado y los apliques en metal o piedras. En este sentido, piensa que Andalucía está muy valorada en este aspecto, sintiéndose profeta en su propia tierra, no obstante reconoce que en algunos ámbitos la imaginería no se valora como se merece.

Ya adentrándonos en otros conceptos, González Jurado también destaca por la realización de sus misterios, los cuales tiene un gran dinamismo. En este sentido, para él sin duda su mejor misterio siempre será el del Señor de la Sentencia, de la hermandad homónima cordobesa, y al que también le tiene más cariño. El imaginero nos relata que este misterio tiene un concepto de imaginería que al principio tardó en cuajar en nuestra ciudad, ya que, como él dice, cuando las cosas son refinadas y profundas, con un lenguaje serio, esto hace que tarde algo más en llegar a los demás. La elegancia cuesta ser asimilada entre cosas tan superficiales. El define al misterio de la Sentencia como para grandes minorías, pero sí es cierto que cada año es más valorado, y con el paso de los años llegará a ser a un más exquisito hacia los ojos de los demás. Para realizar este tipo de pasajes, este imaginero realiza un estudio evangélico previo, consultando a sacerdotes sobre el tema que vaya a representar, siendo esto para él enriquecedor.

También realizó las imágenes de San Juan y María Magdalena que acompañan a la Virgen del Desconsuelo de la hermandad del Sepulcro, pero antes de ser encargadas a él, llamaron a Álvarez Duarte para contar con él, pero debido a algunas desavenencias del momento, finalmente confiaron en Jurado dos hermanos de la cofradía como son Fernando Sánchez y Álvaro Doctor, y al ver las dos obras terminadas acabaron con un gran sentimiento de satisfacción al apreciar la gran belleza de ambas. En relación con este tipo de anécdotas, González Jurado también destacó su participación y trabajo en la restauración de la Virgen del Mayor Dolor de la hermandad del Calvario, de la que guarda un gran recuerdo, ya que conocía y tenía muy buena relación con Castillo Ariza, destacando sobre todo el aspecto extraordinario de toda la familia de él. Tras la restauración al Mayor Dolor, aún conserva la mascarilla que le realizó a la Virgen y que la considera un recuerdo especial, como otras que tiene. Con respecto al trabajo de restauración que realizó reconoce que se sintió satisfecho con lo que hizo, ya que la policromía que le dio a la imagen es la que actualmente sigue utilizando, es decir, policromía de tonos rosáceos, anacarados, algo pálida, de transparencias y pátinas encima. A esta virgen le realizó unas manos nuevas inspiradas en las que ya tenía, manos muy abiertas, denominadas de manopla, con mucha fuerza expresiva en ellas.

Miguel A. González Jurado en su taller./ Foto: Jesús Caparrós

Un último tema que de desarrollo ante esta entrevista a González Jurado fue el de la escuela de jóvenes imagineros y la visión de la imaginería contemporánea cordobesa. Destaca sobre todo la prisa por aprender y montar de manera particular un taller las nuevas generaciones, algo que le lleva a no aceptar a demasiados aprendices. Esto le lleva a matizar que verdaderamente él se ha sentido imaginero hará unos diez años, ya que observa que su obra está más madura y más asimilada. Relata de manera fascinante que cuando hace una obra, sueña con la obra y al conseguir la meta es cuando más se ha acercado a ese sueño, por tanto más satisfecho con él mismo se ha encontrado, ya que es muy difícil plasmar lo que se sueña y al llegar a ese culmen, es cuando te realizas como artista, encontrándose en su total madurez artística.

María Santísima de la Esperanza del Valle./Foto: Jesús Caparrós

Este imaginero cordobés no cree que haya una nueva escuela de imaginería cordobesa, ya que una escuela es algo muy complejo, debido también al contexto histórico en el que nos encontramos que no dan un ambiente para crear escuela. La imaginería es un arte que viene desde siglos muy atrás, por tanto piensa que seguimos bebiendo de las mismas fuentes que las grandes escuelas de imaginería, aunque si destaca la gran subida y puesta en valor de Córdoba en este aspecto, relatando su visión de sacar lo mejor de nosotros mismo, ya que esto nos llevará a seguir en cabeza. Alaba la importancia de las artesanías cofrades de nuestra ciudad, siendo esto reflejo de que algo se está haciendo bien. Pero si recalca que se confunden las escuelas con el estilo o forma de trabajar de cada uno, ya que en la actualidad se siguen realizando trabajos artesanales casi a la manera del Barroco. Por último, no pone en primer lugar a ningún imaginero porque para él de cada uno se puede aprender algo bueno, llevándole esto a aceptar que no le queda ningún sueño por realizar ya que todos los ha superado con creces. Esta larga conversación nos ha mostrado a un artista humilde y muy apasionado por su trabajo, cosa que se aprecia en todas sus obras.

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