El Rocío de Córdoba en la mirada de Abraham Ceada

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La historia de la hermandad del Rocío de Córdoba tiene sus inicios en la década de 1930, en la que se comenzó a promover dicha devoción por un grupo de devotos que estaban deseosos de peregrinar hasta la aldea almonteña, para rendir honores a la madre de todos los rocieros, como ya llevaban haciendo otras hermandades de otras provincias desde años atrás. Uno de los impulsores de este hecho fue el rejoneador Antonio Cañero que fue el que encargó el Simpecado que conocemos en la actualidad a uno de los pintores más reconocidas de nuestra ciudad, Julio Romero de Torres, realizando de esta manera el óvalo central que iba a estar enmarcado por bordados en hilo de oro, siendo de sus últimas debido a su fallecimiento en 1930.

Los hechos históricos de la época no ayudaron a que el fervor popular se hiciese visible de manera pública en las calles, por lo que no fue hasta 1935 cuando de manera definitiva se quiso hacer palpable la devoción a la Virgen del Rocío, a través de un grupo de rocieros de Córdoba que se dirigió hasta las dependencias del obispo para pedir que fuese posible su asistencia hasta el Santuario de la Santísima Virgen de Almonte con la llegada de sus fiestas principales. A su vez, esta solicitud de permiso para que se aceptase una hermandad filiar en tierras cordobesas fue apoyada y firmada por personajes destacados de la época como los toreros Rafael Guerra “Guerrita” y Rafael González Madrid “Machaquito” entre otros. De esta manera el 21 de mayo de 1935 se aprobó la asistencia a las fiestas de esta romería y rendir honores a la Virgen. Desde entonces la hermandad del Rocío de Córdoba realiza su camino hasta tierras onubenses realizando el camino a pie más largo de toda Andalucía, dejando constancia de que la devoción a la Santísima Madre del Rocío sigue más que vigente en la actualidad y mostrando su Fe hacia Ella cada año.

Abraham Ceada
Cartel de la hermandad del Rocío de Córdoba, realizado por Abraham Ceada.

Relacionado con esto, algo muy a destacar con romería la del Rocío es la presentación de los carteles que de manera anual nos muestran el preludio de las fiestas de dicha devoción mariana. Este tipo de soporte se ha convertido en la actualidad en un referente para muchos artistas que dejan ver su arte y su apreciación de dicho momento de manera distinta cada año. En este año de 2017 se ha contado con el artista onubense Abraham Ceada Santana, dejándonos una obra particular a la vez que magistral en todos los aspectos. Los primeros acercamientos artísticos de Abraham llegan de la mano de su tío Pedro, el cual realizaba el oficio del bordado, y a su vez el joven unobense crecía como cofrade en la Hermandad Sacramental de la Cena de Huelva haciendo que esto incrementase sus inquietudes artísticas. Con el tiempo, ingresó en la Escuela de Artes León Ortega de Huelva, donde comenzó a trabajar tanto el dibujo como la escultura a nivel académico. Tras dos años en este lugar, se traslada a Sevilla para continuar su formación en la Escuela de Artes de dicha ciudad, especializándose en las artes aplicadas a la piedra. Posteriormente, marchó hasta Córdoba en donde se estuvo formando durante un año en el taller de un afamado imaginero cordobés. En la actualidad continua sus estudios en el grado de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla.

Con esta corta pero interesante trayectoria es de entender que la hermandad del Rocío de Córdoba se haya puesto en contacto con él para que a través de su obra plasmase a la Reina de las Marismas. La hermandad cordobesa se puso en contacto con él tras ver un dibujo que realizó de la Virgen del Rocío y que fue regalado a la hija del actual hermano mayor. Tras esto, Abraham se puso a realizar su trabajo siendo sin duda uno de los carteles más destacados de los últimos años. En el cartel del Rocío de este año 2017 se es apreciable como se mezclan elementos referentes al Rocío y a la ciudad de Córdoba. Primeramente, esta obra pictórica establece una clara alusión a la hermandad cordobesa a través de una leyenda donde se aprecia el título de la misma, y sobre esto se crea un esquema piramidal haciendo de eje con la Virgen, la cual se encuentra ataviada según el imaginario de uno de los pintores cordobeses más universales, Julio Romero de Torres, haciendo referencia a la manera en que la pintó en su momento para el Simpecado de la Hermandad. Por otro lado, el terno que lleva la Virgen se encuentra enriquecido con bordados inspirados en una de las idiosincrasias de la ciudad, la multiculturalidad. En este bordado se vislumbra el estilo mudéjar donde reza REGINA RORIS, ORA PRO NOBIS.

Como elemento peculiar aparece la Virgen enmarcada por una celosía que sigue un dibujo de lacería evocando a uno de los edificios más importantes de nuestra ciudad, la Catedral cordobesa. De manera general el cartel tiene una estética muy enlazada con la cartelería que se realizaba durante las primeras décadas del siglo XX. Esta obra está realizada en una técnica mixta sobre tabla, siendo sus dimensiones 120 x 60 cm. Es muy destacable la simbiosis de estilos entre el modernismo, que se aprecia en la totalidad de la imagen mariana, que a su vez nos muestra trazas impresionistas. Por tanto podemos decir que este cartel nos deja un aire diferente y fresco, hecho por un artista que dará que hablar en los años venideros, ya que su obra en imaginería está muy en relación con la escuela andaluza que tanto es demandada y tanto nos define a nuestra tierra.

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