La advocación de la Merced como libertadora y redentora del pueblo


La fundación de la orden mercedaria

Santamaría de la Merced./Foto: Eva M. Pavón
Santamaría de la Merced./Foto: Eva M. Pavón

La creación de la orden mercedaria tuvo lugar gracias a San Pedro Nolasco (1180-1245), el principal protagonista de esta devoción mariana. Pero para comprender dicha fundación hay que destacar el motivo de la misma. Fue el 2 de agosto de 1218 cuando la Virgen María descendió de los cielos y se presentó ante Pedro Nolasco para decirle que tenía que crear una orden religiosa la cual iba a redimir y salvar a los cautivos y cristianos que se encontraban en grave peligro bajo el dominio musulmán. Tras esto, este fraile mercedario fundó la Orden de Santa María de la Merced Redención de Cautivos el 10 de agosto de 1218 en el templo mayor de Barcelona. Esta primera aparición de la Virgen de la Merced es descrita por el fraile mercedario Nadal Gaver en su Speculum Frater, dando detalles de cómo fue ese momento y la posterior creación de la orden mercedaria. Su fin principal era el de la liberación de cautivos por la fe, y para su adoctrinamiento se imponía el escapulario de Santa María de la Merced a los presos liberados, siendo esto un motivo de deuda con la Virgen por su salvación convirtiéndose en una especie de “esclavos” de la Virgen María.

Justo después de esto la orden mercedaria fue expandiéndose poco a poco por todo el territorio español, desde el litoral catalán hasta Andalucía, llegando con el paso de los años a distintas partes del mundo. Una de las causas de esta propagación fue la predicación de los frailes mercedarios y por supuesto, la recuperación y conquista de los reinos musulmanes por parte de Fernando III. Es en el siglo XIII cuando este rey cristiano llega a ciudades como Córdoba y Sevilla, borrando de ellas toda la impronta musulmana que albergaron durante casi ocho siglos, y llevó grandes devociones, en este caso la devoción hacia la Virgen de la Merced. Para ello, donó distintas tierras para que se ubicaran conventos mercedarios y así ir expandiendo el cristianismo por todas las tierras que pisase.

Así la orden de la Virgen de la Merced comenzó a tener un gran arraigo en el territorio andaluz, teniendo su gran esplendor durante los siglos XVI y XVII. Esto propició la fundación de hermandades y cofradías con la advocación de la Virgen de la Merced o de las Mercedes y de las cuales algunas procesionaban anualmente, mientras tanto otras lo hacían solo en momentos excepcionales. Estas cofradías se ubicaban principalmente en los conventos mercedarios o iglesias donde la advocación principal era la homónima.

Un hito importante fue la expansión de la orden mercedaria a través de la colonización, es decir, tras el descubrimiento de América muchos frailes se aventuraron a traspasar el Atlántico para adoctrinar y cristianizar las tierras de los indígenas, construyendo en las ciudades del Nuevo Mundo catedrales e iglesias con advocaciones marianas, en este caso hacia la Virgen de la Merced, y que supusieron verdaderos lugares de culto y veneración a la imagen de María. Por tanto, todo esto demuestra que la devoción a la patrona de los mercedarios traspasa todas las fronteras imaginables.

Iconografía y atributos de esta advocación

La evolución que sufre la iconografía de la Virgen de la Merced es palpable en las esculturas y pinturas que nos encontramos en distintos puntos del panorama nacional. Hay que destacar que hasta la llegada del siglo XVI, apoyado también por el Concilio de Trento, no vemos una iconografía definida en cuanto al hábito mercedario. Así las características principales de la Merced son el hábito color blanco, con cinturón de cuero y escapulario, en el que se refleja el escudo de la orden mercedaria. Así mismo Santa María de la Merced va acompañada de una serie de atributos que caracterizan los símbolos de la orden como son los grilletes, las cadenas y en algunas ocasiones pueden llevar en la mano derecha el cetro real, como símbolo de la realeza de María o también un libro cerrado, dejando claro que Ella misma es la advocación principal de su orden.

Por lo que se refiere a la actitud y postura que presenta María tenemos que destacar varios tipos según las formas en la que nos la podemos encontrar: Puede aparecer como Madre de Dios, es decir, María sedente con el Niño Jesús en brazos, destacando en este sentido imágenes del siglo XIV que se adecuaban a este tipo; también como Madre protectora en actitud de Misericordia, estando en esta ocasión con los brazos totalmente abiertos haciendo un gesto de protección con todo aquel que se cobija bajo su manto. Pero tal y como se ha dicho anteriormente, no es hasta la llegada del siglo XVI cuando se crea una iconografía fija de la Virgen, ya que es en este momento cuando se empiecen a vestir a las imágenes de la Virgen María con el hábito mercedario, estando acompañada por las cadenas, el escudo y otros atributos de la orden. Uno de los tipos iconográficos que destacarán a partir del siglo XVII es la denominada Virgen de la Merced Comendadora, la cual aparece sentada y sin el niño, con la mano en el pecho, y en algunas ocasiones se encuentra tocando un libro con su mano izquierda. Esta tipología de la Virgen Comendadora está relacionada directamente con la visión de San Pedro Nolasco en la que se le aparece María presidiendo el coro de la catedral de Barcelona . Todos los atributos que acompañan a la Virgen de la Merced están relacionados con la redención de cautivos y su protección ante ellos y todo aquel que le ruegue.

En resumen, es en las imágenes aisladas donde encontramos a la Virgen portando cualquiera de estos atributos y por supuesto ataviada de mercedaria, mientras que en la pintura podemos ver programas iconográficos muy amplios en los que María puede ir acompañada de otros santos o personajes, dándoles su protección divina o entregándoles el escapulario. En ocasiones, en estos programas pictóricos puede que la figura de María no esté pintada con los colores del hábito mercedario, pero se encuentra en actitud de Misericordia, con los brazos extendidos y con su manto totalmente abierto como es el caso de La Virgen de las Cuevas amparando a un grupo de monjes cartujos bajo su manto, obra del pintor barroco Zurbarán y que se encuentra en la antigua Casa Grande de la Merced, actual Museo de Bellas Artes de Sevilla.

La Virgen de la Merced hecha imagen

Las representaciones de la esta advocación se reparten por todo el panorama andaluz, pero tenemos que destacar la primera imagen que llegó a tierras andaluzas de una Virgen de la Merced y que fue el comienzo de la expansión de otras imágenes por otras provincias. Primeramente tenemos que nombrar a una de las imágenes más antiguas que se encuentran en Andalucía con la advocación mercedaria. Se trata de la Virgen de la Merced del antiguo Monasterio de Nuestra Señora de la Asunción de Sevilla, y que se encontraba justo enfrente del convento Casa Grande de la Merced calzada. Según algunos historiadores esta imagen fue traída por Fernando III el Santo, en el momento de la conquista cristiana de Sevilla, como regalo para la orden mercedaria e incluso hay un hecho, más legendario que histórico, el cual dice que Fernando III le regaló la efigie mariana a San Pedro Nolasco. En términos artísticos hablamos de una imagen de factura gótica, realizada durante la primera mitad del siglo XIV y que pertenece al tipo “hodegetria”, es decir, María como Madre de Dios. Se encuentra entronizada y con el niño Jesús entre sus brazos. En la talla de la vestimenta no se aprecian rasgos mercedarios, pero ya en el siglo XVII se le pusieron distintos ropajes encima para ataviarle con respecto a su advocación. Debido a varios avatares, entre ellos los cambios en la estética de la imagen, esta escultura de la Virgen de la Merced llega hasta nosotros con bastantes lagunas en algunas partes del cuerpo, ya que se encuentra a falta de la cabeza del Niño Jesús, que fue retallada en un cuerpo del siglo XVII. De esta forma podemos ver una imagen con rasgos goticistas y a su vez revestida con vaporosos mantos, sayas y tocados, estando rodeada por una ráfaga, portando en su mano derecha el cetro y en su mano izquierda al Niño Jesús del que cuelga un escapulario mercedario.

En la escultura religiosa, las imágenes que se realizaban en su mayoría eran titulares de hermandades de Gloria, pero también conocemos en la actualidad Vírgenes titulares de hermandades de Penitencia que han heredado esta advocación y tienen un papel en la sociedad cofrade relacionada con la redención de cautivos y los más desamparados.

La devoción hacia la Virgen de la Merced en Córdoba estuvo muy arraigada desde el siglo XIII, momento en el cual Fernando III conquista la ciudad, dando uno de los terrenos que repartió para construir un convento de la orden mercedaria. De esta forma llegó a Córdoba dicha orden que disfrutó de años de prosperidad hasta que los avatares de la historia hicieron que se perdieran distintas partes del convento, aunque en la actualidad cuenta con una de las iglesias barrocas más impresionantes de la ciudad en la que se encuentra en el retablo mayor una imagen de la Virgen de la Merced presidiendo. En relación con esta devoción, fue en el año 1954 cuando una serie de feligreses del Buen Pastor y San Antonio de Padua se reunieron para crear un grupo de culto a la Eucaristía, articulándose con el paso del tiempo junto a dos imágenes procesionales, una la de Nuestro Padre Jesús Humilde en su Coronación de Espinas y la otra la de Nuestra Madre y Señora Santa María de la Merced, teniendo fundamentalmente un carácter sacramental. La decisión de la advocación de la Virgen como Merced está relacionada con la cercanía que había entre la parroquia y el antiguo centro penitenciario, patronazgo que constituía esta advocación mariana; por otro lado, también es debido porque algunos de estos fundadores eran trabajadores de la empresa CEPANSA, provenientes de Barcelona, ciudad de la que es patrona, por tanto se trajeron de alguna manera esta devoción.

No fue hasta los años 70 cuando se decidió cambiar a los dos titulares de la cofradía, en este caso, la primitiva Virgen de la Merced presentaba tal deterioro que se prefirió la factura de una imagen totalmente nueva . Para ello se pusieron en contacto con el artista sevillano Francisco Buiza al cual le encargaron la imagen tanto mariana como cristífera. Nuestra Madre y Señora Santa María de la Merced data del año 1975 y se trata de una imagen de vestir, tallada en madera, con un rostro delicado de gran belleza, con facciones morenas propias de la imaginería sevillana, de sus mejillas caen cinco lágrimas, tiene la boca entre abierta dando sensación de desamparo ante el dolor, pero sin duda es una imagen que desprende una gran devoción en su mirada y expresión, no dejando indiferente a todo aquel que la contempla. La hermandad de la Merced procesiona cada Lunes Santo desde el barrio del Zumbacón, más concretamente desde la parroquia de San Antonio de Padua siendo la que preside el altar mayor de dicha iglesia y a su vez titular de la Hermandad de la Merced. Procesiona sobre un paso de palio en color azul pavo real que está lleno de bordados y cartelas alusivos a la orden mercedaria. En el año 2015 se le impuso la medalla al mérito penitenciario donada por la Pastoral penitenciaria, ya que se pensó que no hay nadie mejor que Santa María de la Merced para albergar en su pecho una conmemoración de este calibre.

Bibliografía
– AA.VV.: La Pasión de Córdoba II, Ediciones Tartessos, Sevilla, 1999.
– HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, S.: Devociones marianas de gloria y órdenes religiosas en Andalucía, Sevilla.
– RUIZ BARRERA, Mª. T: La Merced, una secular advocación mariana en las hermandades de gloria de Sevilla en “Actas del I congreso nacional, Las advocaciones marianas de gloria”, T. II Arte, Publicaciones obra social y cultural Cajasur, Córdoba, 2003.
– Libertad y condena. Santa María de la Merced y San Francisco, redentores de ánimas, en “El mundo de los difuntos: culto, cofradías y tradiciones”, San Lorenzo de El escorial, 2014.
– Culto en la Iglesia y culto en la calle. Nuestra Señora de la Merced en las procesiones de gloria de Sevilla, Sevilla. Págs. 358-359.
– Programas iconográficos de la Merced en Andalucía. Semblanzas barrocas, Publicaciones de la Universidad de Sevilla.
– ZURIAGA SENENT, V.: La imagen devocional en la orden de Nuestra Señora de la Merced, tradición, formación, continuidad y variantes, Servicio de publicaciones de la Universidad de Valencia, Valencia 2005.

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