La adoración y Rosa


Qué tipo de perfil de Iglesia es la que puede producir una situación donde uno va a ver al Señor de la vida y ve a la amiga Rosa de 66 años y la echa

Domingo, 11 de la noche. Momento ideal para revisar la agenda de la semana y organizar los tiempos bien.

Entra un whatsap: “¡¡Chules!! ¡¡Esta tarde he vivido algo tan bello que estoy feliz!!. ¿Ahora es muy tarde para llamarte y contarte?”

MI amiga es trabajadora social y es de las que acoge todo lo que le entra, sin calcular si los problemas con patas que suelen aparecer encajan en tal o cual subvención o programa o fundación. Me echo a temblar, pero me ha dicho que es algo bello, no un problema.

La llamo. Y me la cuela. Me habla de una mujer que acaba de conocer, colombiana de 66 años, que lleva un mes en la calle, sin antecedentes ni contacto ninguno con servicios sociales. Rosa. Las noches las pasa en una iglesia donde hay adoración perpetua. A veces, los que acuden al turno, la echan.

Noto una resistencia en el alma brutal. Basta ya. Estoy escribiendo un ‘ mail-sábana’ sobre las mil actividades que han surgido en nuestra asociación Bocatas, pasión por el hombre, para estas navidades. Pongo el móvil en altavoz escuchando de soslayo, mientras escribo algo del mail y con ganas de irme a la camita.

Así que para mi amiga, los problemas, los pobres son “algo bello que estoy tan feliz”. La primera en la frente.

Coincidirá el lector que el trabajillo social este de encontrar soluciones rápidas a estos casos se antoja más estresante que una mesa de trading de un fondo de inversión en la city londinense o Nueva York.

Al día siguiente la llevamos a una casa de acogida de una asociación donde puede dormir esa noche y tal vez la siguiente mientras mi amiga le encuentra algo.

Me viene a la cabeza qué tipo de perfil de Iglesia es la que puede producir una situación donde uno va a ver al Señor de la vida y ve a la amiga Rosa de 66 años allí con 4 bolsas y la echa. ¡¡¡En nombre de Dios la echa!! Exactamente la misma resistencia que experimentaba yo el domingo noche cuando mi amiga me presentaba a Rosa.

Es la Iglesia de las reglas. No está mal esta iglesia. Tiene que haberlas, claro que sí. El problema, dice el Evangelio, es dónde colocarlas. Cristo era una máquina colocándolas en su sitio: “¿Es lícito curar a hombre en sábado?”. ¿Es lícito saltarse de vez en cuando una regla para acoger, proteger, amar al más desvalido?

Para los que responden afirmativamente a esta pregunta un grupo informal de amigos (las redes formales son más rígidas para esto), estamos montando una red informal para responder a estos casos.  Puede apuntarse. Le aseguro estrés a tutiplén y la experiencia de un Dios vivo hoy. ¡¡HOY!! El Dios de la vida. En bocatas@bocatas.io