Vísperas de Reyes: tiempo y libertad

  A pesar de la crisis y de que, como todos, el guarda  Julianillo andaba alcanzado de dineros y no podía darse muchos caprichos, no se le ocurría nada que pedir por  Reyes. Las cosas...

El regalo de Navidad

  Córdoba, navidad de 2.020 A él le iban a contar lo de la igualdad de hombres y mujeres… ¡Vaya gilipollez! Que sí, que teorizar está muy bien, y soltar eso del patriarcado alienante y el...

La silla

I.- Los aficionados más puros se encocoraban y lo zaherían cuando citaba,  sentado en una silla, para poner banderillas. Es una tontería eso de citar sentado…..porque luego se levanta y embroca de pie. ¡¡ A...

Ellas

I.- Eran ellas : la señora ministra de igualdad, sus colaboradoras, su asesoras… Eran ellas, acarradas en  una reunión de máximo nivel,    exponiendo   iniciativas propias de su ministerio: campañas de publicidad, subvenciones a determinados...

Su único ojo

I.- Su cuñado conducía el coche: él, el guardia Díaz, ocupaba  el asiento del copiloto; su mujer iba atrás. Se sentía feliz : después de tantas penitencias, al fin,  volvía a casa. A un...

El progre cultural

I.- Don Gustavo  había lucido en tiempos  una cabellera encrespada, como un jaral áspero, apretado,  impenetrable…  y una barba, por contra, lacia y decadente, muy al melancólico estilo de Valle – Inclán. Luego, con...

Su p… madre

Hace mucho  el tío Fulgencio se acartonó y, desde entonces, no pasa el tiempo por él. Se ha quedado como un bacalao seco: magro de carnes y medio momificado, pero con el vigor de...

Se necesitan valientes

  I.- Don Saturio se llamaba  Saturio, claro está, y aunque ese nombre no es propio de estas geografías del sur, la cosa tiene su explicación: Don Saturio era soriano, donde su nombrajo es bastante...

Hasta siempre

I.- Era como estar tumbada en la playa: de pronto las olas la mojaban y la marea la mecía mar adentro. Todo era entonces sosiego, una quietud plácida, lindera entre la paz más absoluta...

La contrición

I.- El cura se rebulló en el confesionario y musitó: Hijo, si no sientes dolor de tu pecado, no puedo darte la absolución. El viejo penitente permaneció arrodillado. Deseaba fervientemente  un arrepentimiento sincero, una suerte de...

En la salud y en la enfermedad

    6 de agosto de 1.978 I.- En cuanto Cristobalillo  salió del taller tomó  la bicicleta y salió zumbando. Recorrió  a toda velocidad  las calles empedradas, con pericia y desenfado, tomando las curvas muy pegado a...

En fin…

A Justino, desde que se cayó de un mulo al cruzar por el arroyo Miñambres y dio la gran costalada, el espinazo le quedó malbaratado, como una ristra de ajos desacompasada. En dos palabras:...

Los tres castoreños

I.- La abuela Dolores cumplió los cien hace varios años y con sus achaques y sus puniciones ahí sigue tan terne, la mujer. - Abuela, ¿cuántos años tiene usted? - Yo, como la coñac… Y ante la...

Pavarotti

I.- Eran felices. Su pisito daba vistas a un parque y la orientación, tan luminosa, era óptima: cálida en invierno, fresca en verano. Ambos estaban empleados así que llegaban sobrados a fin de mes....

La segunda oportunidad

Don Camilo José Cela tenía ya el título, “ Mazurca para dos muertos “, pero aún no había iniciado la novela. Bien mirado, sólo tenía una idea vaga de aquello sobre lo que quería...

Don Francisco, el Grande

Don Francisco estaba fenómeno, siempre activo y más inquieto que un ratón. Y salía, vaya si salía: a Misa, a encargar vino,  a comprar jamón y queso… Aunque lo que a él le gustaba,...
Rocío

¡No tengáis miedo!

I.- Don Eliseo era cincuentón, mocito viejo y un gran  profesor. Y  profesor no de cualquier cosa, sino de Filosofía, porque de todo debe  haber en la viña del Señor y todos los saberes...

La feminista audaz

 I.- Cuando empiezo a escribir estas líneas, un hermoso pájaro verde  revuela en  mi jardín y se posa en el viejo olivo centenario. Don Joaquín era hijo, nieto y sobrino único así que, en su...

VERDE

I.- Cuando  murieron sus padres Juanito quedó huérfano ( esto es lógico ),  muy escurrido  de carnes y con un pitarrillo de cabras como toda herencia.  Y como tenía que ganarse el pan, cada...

LA ESTATUTA

  I.- Don Julián, como literato,  no había pasado de ser un virtuosillo algo afectado, pero sin mayor relevancia. Su poesía no tenía gran profundidad y, aparte de cierta facilidad para provocar la rima y...
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