El hostelero

I.- Mis  padres tenían un charnaque a las afueras de la ciudad  que hacía de cantina, de ultramarino , de ferretería y de todo: como un Corte Inglés a la antigua. Pues así. Y...

Los abuelos

I.- Él, cuando recordaba la edad que tenía y comprobaba lo bien que estaba, se conmovía. Sobre todo porque le parecía injusto: la mayoría de los de su quinta o estaban  agilados  o, directamente,...

Fumarse un puro

4 de diciembre de 2.018: una ciudad de  Andalucía. I.- Juan, María y otros amigos  se unieron a la “ manifa “ y anduvieron por la ciudad vociferando y entonando cánticos de lo más simplones....

En fin…

A Justino, desde que se cayó de un mulo al cruzar por el arroyo Miñambres y dio la gran costalada, el espinazo le quedó malbaratado, como una ristra de ajos desacompasada. En dos palabras:...

Se necesitan valientes

  I.- Don Saturio se llamaba  Saturio, claro está, y aunque ese nombre no es propio de estas geografías del sur, la cosa tiene su explicación: Don Saturio era soriano, donde su nombrajo es bastante...

Cristianos perseguidos

I.- Su Eminencia Reverendísima Señor Juan Francisco,  Cardenal de la Santa Iglesia Romana, ofició la Santa Misa del Domingo de Resurrección, en su capilla privada.  Estaba muy averiado y tenía en el cuerpo más...

Cebollito

“ Cebollito “ se gana el pan vendiendo lotería por los bares. A lo que le corta a ese negociejo le arrima la escueta pensión…

El progre cultural

I.- Don Gustavo  había lucido en tiempos  una cabellera encrespada, como un jaral áspero, apretado,  impenetrable…  y una barba, por contra, lacia y decadente, muy al melancólico estilo de Valle – Inclán. Luego, con...

¡Que viene el lobo!

Pobres de siempre, acogotados por las ideologías, humillados por los poderes soberbios y convenidos, por encima del llanto de un de un hombre el aullido…

Su único ojo

I.- Su cuñado conducía el coche: él, el guardia Díaz, ocupaba  el asiento del copiloto; su mujer iba atrás. Se sentía feliz : después de tantas penitencias, al fin,  volvía a casa. A un...

La feminista audaz

 I.- Cuando empiezo a escribir estas líneas, un hermoso pájaro verde  revuela en  mi jardín y se posa en el viejo olivo centenario. Don Joaquín era hijo, nieto y sobrino único así que, en su...

La manifa

Si no se podían hacer compras no esenciales a partir de las seis: ¿ por qué podría haber concentraciones centenarias?

El regalo de Navidad

  Córdoba, navidad de 2.020 A él le iban a contar lo de la igualdad de hombres y mujeres… ¡Vaya gilipollez! Que sí, que teorizar está muy bien, y soltar eso del patriarcado alienante y el...

El dedo índice

Sentado en una silla raída, con las piernas alineadas tal que un colegial modoso y las manos descansando sobre los muslos, el viejo aguardaba cumplimentar los últimos trámites necesarios (unas firmillas de nada) antes...

Tiempo de reconciliación

El quería a su amigo, aunque ese afecto no lo cegara. Por eso reconocía las miserias de éste. Y es que su amigo siempre había…

Los tres castoreños

I.- La abuela Dolores cumplió los cien hace varios años y con sus achaques y sus puniciones ahí sigue tan terne, la mujer. - Abuela, ¿cuántos años tiene usted? - Yo, como la coñac… Y ante la...

La segunda oportunidad

Don Camilo José Cela tenía ya el título, “ Mazurca para dos muertos “, pero aún no había iniciado la novela. Bien mirado, sólo tenía una idea vaga de aquello sobre lo que quería...
Rafael del Campo

Pancho y Pancho

Era una mujer intuitiva y lo sabía desde que tenía memoria. Por ello, ese día, columbraba que iba a sufrir y a ser feliz a la misma vez y esa extraña contradicción la inquietaba...
Cafetera./Foto: LVC cafeterías

Un café

I.- Cuando la cirujana doctora Marta Gil aportó por su casa se derrumbó en el sofá, puso música clásica (por más señas el Ave María de Caccini ) y empezó a llorar. La intervención...

Vísperas de Reyes: tiempo y libertad

  A pesar de la crisis y de que, como todos, el guarda  Julianillo andaba alcanzado de dineros y no podía darse muchos caprichos, no se le ocurría nada que pedir por  Reyes. Las cosas...
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