Héroes


Guerra del Rif.

Corría el mes de Septiembre de 1.921: el legionario de primera Suceso Terreros, murió, con sus 13 legionarios, defendiendo el Blocao de Dar Hamed, en la áspera ladera del monte Gurugú. Eran un puñado de héroes mal armados, mal pagados, a los que un gobierno, irresponsable y mendaz, arrojó sin pertrechos a batallar contra el destino. Murieron luchando contra toda esperanza. Su recuerdo es hoy una sombra en la memoria de algunos románticos.

El gobierno nunca pagó su felonía, su indignidad, su imprevisión.

Guerra contra ETA.

Corría el mes de diciembre de 1.983 : el cabo de la Guardia Civil, Suceso Terreros, murió con dos guardias, en la carretera que une Tolosa y Alkiza. Acudieron ante el aviso, falso, de un accidente de tráfico. Sus asesinos los esperaban emboscados en una curva tan angosta y tan oscura como el silencio. Los ametrallaron. Ellos se defendieron. Eran un puñado de héroes mal armados, mal pagados, a los que un gobierno, irresponsable y mendaz, arrojó sin chalecos antibalas y en coches sin blindaje a batallar contra el destino. Murieron luchando contra toda esperanza. Su recuerdo es hoy una sombra en la memoria de algunos románticos.

El gobierno nunca pagó su felonía, su indignidad, su imprevisión.

Guerra contra el Coronavirus.

Corría el mes de marzo de 2.020 : el doctor Suceso Terreros, y sus dos ayudantes, comenzaban su jornada laboral. Eran sanitarios vocacionales. El Hospital era su diario campo de batalla, contra el dolor, el abatimiento y la muerte. Cuando la ciencia era incapaz, aplicaban una pócima infalible: una palabra de esperanza, una caricia, una mirada. El coronavirus los acechaba en los pasillos, en las habitaciones de los enfermos, hasta en las caricias con que despedían a los moribundos. Eran un puñado de héroes mal pagados, a los que un gobierno, irresponsable y mendaz, arrojó sin batas, sin desinfectantes, sin guantes a batallar contra el destino. Si acaso no mueren , si acaso no enferman, lo habrá sido por gracia del Destino. Pero si caen, esperemos que, cuando pase el tiempo, sean más que una sombra en la memoria de algunos románticos.

Y que el gobierno pague su felonía, su indignidad, su imprevisión.

1 Comentario

  1. La gente de sentido común no olvidaremos a esos héroes. Trabajemos para que la luz del sentido común ilumine muchas más vidas y nos honre con su gracia.

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