Decidir es elegir. Elegir es arriesgar


Vacuna de AstraZeneca. Aguirre
Vacuna de AstraZeneca.
preparación vacuna 1 min
Preparación de la vacuna./Foto: Jesús Caparrós

“Al igual que todos los medicamentos, este medicamento puede producir efectos adversos, aunque no todas las personas los sufran” … “Los efectos adversos más frecuentes que ocurren con los medicamentos como Ibuprofeno son los gastrointestinales: úlceras pépticas, hemorragias digestivas, perforaciones (en algunos casos mortales), especialmente en ancianos…” … “Los medicamentos como Ibuprofeno pueden asociarse con un moderado aumento de riesgo de sufrir un ataque cardíaco (infarto de miocardio) o cerebral”, y otras muchas más indicaciones adversas contiene el prospecto de cualquier caja de Ibuprofeno y, sin embargo, no abren los telediarios e informativos todos los días.

No se puede negar la transcendencia que tiene una pandemia y que todo lo que gira en torno a la misma es de primordial importancia y, por tanto, noticiable, pero todo debe tener su justa medida y no crear una alarma que, realmente, lo único que hace es perjudicar la solución.

Está claro que, visto lo visto, con las medidas adoptadas, la única solución para vencer el virus, y sus consecuencias económicas, viene con la inoculación de la vacuna y conseguir la inmunidad de rebaño. Ahí están Israel o Gibraltar como ejemplos. Incluso nuestro propio país con los resultados de la vacunación en las residencias de ancianos.

Como dice el prospecto del Ibuprofeno citado, todos lo medicamentos pueden producir efectos adversos, aunque no todos lo padezcan, y si un medicamento ha sido estudiado, analizado y autorizado por las diferentes agencias del medicamento, hemos de entender que la comunidad científica ha concluido que su beneficio es superior a sus riesgos.

Aún no he visto a un gobierno plantearse retirar el Ibuprofeno porque tenga un efecto adverso frecuente de perforaciones estomacales que pueden llegar a producir la muerte, pero claro, y también es normal, no se hace un seguimiento diario de quién toma Ibuprofeno y cuáles son las reacciones que sufre y eso, además, se publica día a día.

Según nos dice la agencia europea del medicamento el riesgo de trombos por la vacuna de Astrazeneca es de un caso por cada 100.000 vacunados, que incluso los británicos, como padres de la criatura, la rebajan a un caso por cada 250.000 habitantes.

Estos mismos estudios han determinado que este riesgo de sufrir trombos por esta vacuna va desde los 2 por cada 100.000 vacunados en personas de los 20 a los 29 años al 0,5 por cada 100.000 vacunados en el tramo de los 60 a los 69 años.

Sin embargo, otros estudios, han determinado que muere 1 de cada 166 infectados por la Covid (el 0,6%) siendo muy diferente por el rango de edad. Así para ese grupo de edad de los 20 a los 29 años el riesgo es de 30 fallecidos por cada 100.000 infectados, mientras que los del rango de 60 a 69 años el rango es de 1.000 por cada 100.000 infectados.

Es decir, fijándonos sólo en estos grupos de edad, para los de 20 a 29 años, mientras que sólo 2 de cada 100.000 vacunados tiene riesgo de sufrir un trombo (que no de morirse), se mueren (esto sí) 30 de cada 100.000 infectados. La comparativa en el grupo de 60 a 69 años es aún más aplastante: sólo 0,5 personas por cada 100.000 vacunados, o lo que es lo mismo 1 persona por cada 200.000 vacunados sufren el riesgo de padecer un trombo, mientras que 2.000 personas de cada 200.000 infectadas en esa franja de edad morirán.

Es evidente que decidir siempre conlleva riesgos y puedes acertar o equivocarte, pero las decisiones han de ser adoptadas siempre conjugando riesgo-beneficio y parece evidente que en el caso de las vacunaciones no hay duda: el riesgo de sufrir efectos adversos por vacunarse es infinitamente inferior al de infectarse por la Covid.

Parece incomprensible que nuestros políticos (y no me refiero sólo a los españoles), tengan unas miras tan cortas y sólo vean los riesgos electorales que pueda suponer un fallecido por la vacunación. Su obligación, a la vista de los resultados de la lucha contra la Covid con la vacunación, no debería ser otra que conseguir más, más y más vacunas para llegar lo antes posible a la inmunidad de rebaño y dejar de hablar de 190 muertes diarias de media por Covid (en base a los datos oficiales), aunque tengamos que hablar de un fallecido cada 3 meses por haberse vacunado y lo pienso así, aunque ese pudiera ser yo, pero es evidente que todos corremos más riesgo de irnos al otro barrio mientras el virus pulule a sus anchas.

Todos los gobiernos (europeo, nacional y autónomo) deben generar confianza y decir a los ciudadanos la realidad. Somos lo suficientemente mayores y capaces cómo para entender las cosas y no ir como la canción: un pasito pa´lante un pasito pa´tras, sin ofrecer soluciones.

¿No hubiese sido más fácil salir diciendo la verdad de lo que nos estamos encontrando con determinadas vacunas y que hay que proceder a una nueva forma en su inoculación? ¿No se podía haber dicho de otra forma? No se puede generar una desconfianza en la única solución a la grave situación que padecemos, por no ser capaces de exponer el porqué ha de cambiarse los rangos de edad y qué hacer con aquellos para los que se había programado la vacuna de Astrazeneca. Los cambios en las decisiones no son malos si se saben explicar y afrontar.