El 901


telefono movil

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), en su sentencia de 2 de marzo de 2017, ante el abuso de las empresas por utilizar los teléfonos de tarificación especial, como los 901 o 902, en los que el cliente paga una parte de la llamada, normalmente mucho más cara que la de una tarifa ordinaria por el ámbito geográfico (aquellos que comienzan por el prefijo de la provincia), concluyó que, en todo caso, cuando se utilizaran dichas líneas, el coste para el cliente no podía exceder de la tarifa con prefijo geográfico, lo que venía contemplado en la Directiva 2011/83/UE sobre derechos de los consumidores.

Como consecuencia de dicha Sentencia, estos números de tarificación especial fueron desapareciendo del mundo de la empresa privada, no tanto de algunos monopolios, pero es más llamativo que donde no desaparecen, sino todo lo contrario proliferan como setas, es en la Administración Pública.

Así, por ejemplo, en la Seguridad Social, tenemos los teléfonos 901 166 565 para información sobre pensiones y otras prestaciones, 901 106 570 para cita previa automatizada para pensiones y otras prestaciones y 901 502 050 de afiliación, inscripción, recaudación, aplazamientos, RED, SLD y Servicios Telemáticos e Información General de la Tesorería General de la Seguridad Social. Como pueden comprobar son “teléfonos de escaso uso” (es ironía que esta no se ve cuando se pone por escrito), que sólo afectan a los pensionistas y a trabajadores y a empresas en sus relaciones más comunes con la Seguridad Social.

La A.E.A.T. no se queda atrás, y así tiene, por ejemplo, el 901 335 533 para Información Tributaria Básica, el 901 200 351 para Cita Previa General, o el 901 200 347 para dudas de cuestiones técnicas informáticas. Es verdad, que aquí, en la página WEB, la A.E.A.T., entre paréntesis, indica otros números alternativos de tarificación por situación geográfica, pero, lo dicho, lo hace entre paréntesis y, qué curioso, los 901 casi nunca comunican pero los 91 es díficil de encontrar una línea desocupada.

Sí que es cierto que la mayoría de las Comunidades Autónomas han eliminado estos números especiales. Al César lo que es del César.

Aunque es un hecho que se viene produciendo desde hace mucho tiempo, me lo ha refrescado el haber tenido un problema informático con la Seguridad Social, amén de no quedar solucionado, porque lo sistemas operativos de IOS (Macintosh) no son compatibles con sus programas. Sí, el segundo sistema operativo del mundo no tiene programas compatibles en la Seguridad Social. Ese es nuestro avance tecnológico.

Sinceramente me resulta grosero que desde los ámbitos del poder se exija a los particulares que abandonen estas prácticas, bajo las amenazas de incumplir la ley de Consumidores y Usuarios y que la Administración Pública se pase estas cuestiones por el forro de sus caprichos. Ya sabemos aquello de que “consejos vendo que para mí no tengo”.

Está clara la voracidad recaudatoria de nuestro Estado, que no tiene bastante con la selva de impuestos, tasas y contribuciones, sino que busca cualquier otro medio para seguir metiendo la mano en nuestros bolsillos. Como decía Benjamín Franklin (también se atribuye a Daniel Defoe), “No hay nada seguro en este mundo, salvo la muerte y Hacienda”, y qué curioso que se compare Hacienda con la muerte ¿por qué será?

Según algunos datos estadísticos, cada contribuyente medio en España paga unos 1.000 € al mes en impuestos, el 42% de su sueldo real, y esto sin tener en cuenta lo que pagan las sociedades o trabajadores y empresas a la Seguridad Social. Pero no tienen bastante.

Sin embargo, tenemos un déficit público alarmante año a año, previéndose que alcanzará 100.000 millones de euros (sí, leen bien los números: cien mil millones de euros) en este año 2021, siendo el de mayor déficit de la eurozona, con una deuda pública que según el FMI alcanzará el 113,4% del PIB en 2020.

Claro, esto hace que cuando vienen mal dadas, como en los momentos de crisis que estamos viviendo, el Estado sea incapaz de dar soluciones a aquellos que se ven perjudicados en sus negocios por las medidas de cierre, más allá de crear más deuda pública o poner a los bancos a dar dinero con su aval, cuando países que tienen una economía saneada, como Alemania, se puede permitir dar en ayudas directas a quienes se ven afectados por los cierres que cubren el 75% de lo declarado por ellos en el mes de noviembre de 2019.

Ya va siendo hora de que pensemos que una política social no sólo consiste en gastar más a troche y moche, sino en gastar mejor y dejar muchos gastos superfluos.