Política municipal


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Pleno del Ayuntamiento. /Foto: LVC
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Pleno del Ayuntamiento de Lucena./Foto: LVC

Hace bastante tiempo que tengo la sensación (y no sé si será cierto o sólo está en mi ánimo) de que la mayoría de los Ayuntamientos están más interesados en el debate y actuación en políticas generalistas y de otro ámbito que en la discusión de cuál debe ser el estilo de ciudad y el desarrollo, mantenimiento y cuidado del municipio, para cuya gestión, se supone, han sido elegidos.

Así, últimamente, sólo escucho enfrentamientos entre los gobiernos municipales y su oposición relativos para hacer (o no hacer) declaraciones institucionales sobre el Comercio Justo, la Violencia de Género, apoyos a colectivos LGTBI, o Plenos Extraordinarios para debatir sobre el intento de apropiación por parte del gobierno de España de recursos de Entidades Locales, entre otros.

Sólo, muy de vez en cuando, en los medios locales o en redes sociales, aparece una noticia sobre la creación de un nuevo parque, el arreglo de una calle o sobre una sala o pabellón deportivo, pero, sinceramente, no recuerdo cuando fue la última vez en que gobierno municipal y oposición debatieron sobre el estado de los pavimentos, las aceras, el alumbrado o los espacios recreativos o deportivos.

Parece que a ese nivel sólo importa cómo se reparten subvenciones a clubes deportivos, asociaciones o, recientemente a nuestras Hermandades y Cofradías y, sobre la gestión ¿cuándo se lo preguntan e interpelan y reclaman actuaciones nuestros políticos municipales?

Ya digo que no lo veo sólo desde una falta de actividad (o, al menos, publicidad de ello) del gobierno municipal sino que también la oposición está a otras cosas.

¿Sabemos algo de nuevas instalaciones deportivas para la ciudad? ¿O de nuevos lugares de recreo o esparcimiento? ¿O de nuevos centros comerciales?

Desde hace algún tiempo me vengo preguntando cómo es posible que municipios como Jerez de la Frontera (por ser uno que conozco personalmente, pero también nos podríamos referir a Fuengirola o Roquetas) se pueden permitir tener centros comerciales, auditorios, instalaciones deportivas, etc., que son envidia de los cordobeses cuando allí nos desplazamos. O incluso cómo esas poblaciones pueden contar con IKEAS y otras tiendas de ese estilo que los cordobeses debemos hacer kilómetros (o usar internet) para disfrutarlas.

Sin ir más lejos, con la pandemia y su afectación a autónomos y, sobre todo a un servicio como la hostelería tan importante en una ciudad de servicios como la cordobesa, el debate sea como dar ayudas a éstos (lo que no lo veo mal dadas las circunstancias) y no cómo distribuir y aprovechar mejor las calles para que los negocios puedan aprovechar más exteriores (apoyando las inversiones precisas para ello), minimizando las molestias al resto de ciudadanos.

Cuánto echo de menos aquellos políticos municipales que pasaron a la historia por hacer crecer su pueblo, dotándolo de más y mejores servicios, viarios e instalaciones. Parece que los que se dedican a la política municipal lo hacen más bien para que sea un trampolín a la autonómica o la nacional que para dejar huella en su tierra.

Ojalá que en un futuro más próximo cambie esta sensación y me aburra de escuchar nuevos proyectos para la ciudad, desde el gobierno y desde la oposición, para hacerla más agradable, atractiva y más desarrollada.