Unidad versus unilateralidad, ¡¡basta ya!!


Sabemos que el lenguaje político hace milagros y que, en muchas ocasiones, está lleno de frases rimbombantes o huecas, capaces de estar hablando minutos y no decir nada (ejemplos tenemos en las últimas comparecencias de ministros) o de dar nombres a las cosas que las elevan sublimemente cuando en nada cambia la esencia de lo que ya tiene definición en el diccionario de la RAE y, así, un basurero, que según la primera acepción en el diccionario es “persona que tiene por oficio recoger basura”, puede pasar a denominarse como “responsable de recogida de residuos sólidos en la vía pública”.

Y mucho me temo que cuando escuchamos al presidente del gobierno, desde la declaración del estado de alarma, que para salir de la crisis, provocada por la pandemia del Covid-19, es necesaria la unidad de las distintas fuerzas políticas y de los agentes económicos y sociales, estamos ante otras de esas expresiones vacuas o rimbombantes, o dichas por decir, porque en realidad se quiere manifestar otra cosa.

Digo lo anterior porque también se escucha desde el otro lado, es decir desde la oposición y demás agentes económicos y sociales, que no hay diálogo por parte del gobierno y que se enteran de las medidas y decisiones que se adoptan por las comparecencias públicas del señor presidente, de los ministros y demás autoridades públicas, lo que no debe ser falso cuando desde el gobierno, en los cientos de comparecencias públicas, para no decir nada o rectificar lo dicho horas antes, no se desmiente ni se aportan datos que acrediten haber negociado o, al menos, advertido de las medidas que se iban a adoptar.

Por ello llego a la conclusión de que el Sr. Sánchez realmente no pide unidad, sino apoyo a la unilateralidad de sus decisiones y, como consecuencia, diluir su responsabilidad en todas las demás fuerzas políticas, pues cuando se ratifican dichas decisiones en el Parlamento, aún cuando se manifieste la disconformidad con las mismas en el discurso, se acaban aprobando dichas medidas y, al final, el resultado es lo que cuenta.

Si como pienso el Sr. Sánchez es un ególatra rayano en un TOC de narcicismo, debe de encontrarse como pez en el agua en esta situación donde nadie, según su criterio, debe cuestionarle nada.

Y es que la declaración del estado de alarma ,que estaría perfectamente justificada en base lo que dispone la letra b) del artículo 4 de la L.O. 4/1981 de 1 de junio (se podrá declarar cuando se produzcan alteraciones graves de la normalidad por crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contaminación graves), no amparan gran parte de las medidas que se vienen adoptando en ya casi la decena de Reales Decretos Leyes, y en los ya incontables Decretos y Ordenes Ministeriales, sin entrar en Resoluciones de Departamentos en aplicación de aquellas.

No se puede olvidar que el estado de alarma es una situación excepcional y que, como tal, debe de aplicarse de forma restrictiva e, igualmente, la norma que lo desarrolla debe interpretarse de igual modo. Lo que el artículo 9 de la Ley Orgánica antes citada autoriza en el estado de alarma es determinar una Autoridad competente a la que quedan sometidas las demás para la única finalidad de  la “protección de personas, bienes y lugares”, y para ello da los medios en los artículos 11 y 12 (limitación de movilidad, requisas temporales e imposición de prestaciones personales, intervención transitoria de industrias, limitación del uso de servicios o productos de primera necesidad y asegurar el abastecimiento de los mercando y centros de producción) del mismo cuerpo legal, por lo que toda medida que exceda de dicha finalidad no se encuentra amparada por el estado de alarma.

Dentro de los RDL que se han dictado se han llevado a cabo actuaciones que exceden, con mucho, de dichas facultades, como han sido nombramientos, medidas económicas, reformas procesales, etc.…, que se han venido ratificando en el Congreso bajo la supuesta necesidad de unidad, evitando con dicho mecanismo el debate parlamentario, pues el RDL se ratifica o no, pero no se puede hacer por partes.

En esta situación, en la que el gobierno sigue negando la participación en las medidas que exceden de su facultad otorgada por el estado de alarma, entiendo que ha llegado el momento de decir basta, no caben más prórrogas al estado de alarma, pues, si no se sabe utilizar o se quiere aprovechar la situación para imponer ideologías, no se puede seguir permitiendo el uso de dichas facultades a quienes no lo hace adecuadamente y hay que obligar al gobierno a volver a la senda de la división de poderes y que sea el poder legislativo, a través de sus procedimientos, quien elabore o modifique leyes.

Y no cabe la amenaza de que no existe Plan B (hay quien duda que haya existido un Plan A), lo que acredita lo agusto que se encuentra el gobierno en esta situación de hacer lo que me viene en gana, porque hay medios legales suficientes para mantener las medidas necesarias para la situación sanitaria como son la Ley 16/2003 de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud (artículo 11.2.), Ley 33/2011, General de Salud Pública (artículos 39.1.b y e), Ley 17/2015 del Sistema Nacional de Protección Civil (artículo 20 para la fase de recuperación), Ley 36/2015 de Seguridad Nacional (artículos 1, 10, 21.1.b y 24) y otras muchas.

En definitiva si el Sr. Sánchez cuando pide unidad lo que dice es unilateralidad y apoyo a la misma, hay que decir NO y quitarle el “jueguecito” con el que con sus socios de gobierno quieren cambiar las estructuras del Estado. Nos has costado mucho conseguir un Estado de Derecho ejemplar en el mundo para permitir que con juegos de palabra lo minen.