No, no es un gobierno de ineptos


Muchos de los españoles venimos manifestando desde hace algún tiempo, incluido yo, que la crisis del Covid-19 no encuentra solución porque quienes la gestionan son unos ineptos, pero tengo que reconocer que me he equivocado en dicha apreciación. No, no son ineptos, serán otra cosa, pero ineptos no.

Es evidente que nadie sabe de todo y que cuando tenemos que tomar decisiones en materias que no conocemos o dominamos, buscamos el asesoramiento de expertos, cada uno conforme a sus posibilidades para decidir que hacer y, normalmente, seguimos los consejos de esos expertos o buscamos una segunda opinión, si no nos ha gustado la primera.

Pues bien, el gobierno cuenta entre los funcionarios con los mejores expertos del país (así lo atestiguan las dificilísimas oposiciones que han sacado), pues hay técnicos del Estado para todo, o casi todo, y también con la capacidad de obtener el asesoramiento de los mejores de la esfera privada. Por tanto, cuando el gobierno tiene que tomar decisiones, no tiene porque basarse en sus conocimientos, sino que cuenta con los mejores expertos para que le asesoren y suplan la falta de conocimientos.

Ahora bien, pueden ocurrir dos cosas:

Que no se acuda al asesoramiento por considerarse suficientemente preparado para adoptar una decisión, en cuyo caso no se trata de ineptitud sino de arrogancia, soberbia e irresponsabilidad, cuanto menos; o se solicite dicho asesoramiento, en cuyo caso, a su vez pueden ocurrir otras tres cosas:

Hacerles caso y adoptar las decisiones que aquellos proponen desde su exclusiva opinión técnico-científica, lo que en el supuesto de resultados desfavorables lo más probable es que procedan de la dificultad de la solución, de la fuerza mayor o del caso fortuito; no hacerles caso y adoptar la decisión desde la arrogancia y por encima de los conocimientos científicos; u obligar o condicionar a los expertos a que informen en los términos en los que se desea decidir. En estos dos últimos supuestos, tampoco será ineptitud, ni siquiera imprudencia, sino dolo o, como mínimo, culpa grave.

Por eso digo que el gobierno social-comunista que tiene que gestionar la crisis provocada por el Covid-19 (en todos sus aspectos) no es inepto, ya que nos dice, de forma permanente, que decide tras escuchar a los expertos, por lo que, debemos de preguntarnos ¿qué es lo que está pasando para que la situación sea la que es, no mejore o lo haga a un ritmo muy diferente a la de otros países donde el Covid-19 ha hecho una daño mucho menor?

Partiendo de datos objetivos de la Universidad Johns Hopkins a 22 de abril, España es el segundo país en número (oficial) de fallecidos por millón de habitantes, 456, detrás de Bélgica, 525, y por delante de Italia, 408, Francia,311 y Reunido Unido, 261 y muy por delante (maldito privilegio) de nuestra vecina Portugal, con 74, o Alemania con 61.

Si observamos la gestión en la compra de mascarillas y test (en los que han sido engañados como inexpertos colegiales), y que, a pesar de las manifestaciones del presidente no aparecemos en la lista de test realizados dentro de los primeros 20 países del mundo, o el retraso en adoptar medidas y la provisionalidad de las mismas tomadas, según el Sr. Sánchez de modo científico: prueba-error (siendo nosotros los conejillos de indias), podemos obtener la conclusión de qué se hace con la opinión de los expertos: o no se les escucha, o se les condiciona en su opinión, o lo que es aún peor, se mantiene como expertos a aquellos que han errado en sus conclusiones. Por tanto, no, no estamos en presencia de un gobierno de ineptos, sino, cuanto menos, de irresponsables.

Pero lo peor, en mi humilde punto de vista, es que no hay esperanza de que el presidente del gobierno cambie de actitud y escuche otras opiniones y que, al parecer, tampoco hay dentro del PSOE quienes hagan rectificar de estos errores.

Es habitual que escuchemos que en España se es de un partido político como se es del Madrid, del Barça o del Atleti, y que da igual en que puesto se acabe, que no nos cambiamos de camiseta.

Sin embargo, pienso que en política es aún peor, ya que, si bien es cierto que cuando los aficionados del Madrid piden el cese del entrenador del Barça allí nadie los escucha, no lo es menos que cuando toda la grada pide el cese del entrenador o la dimisión del presidente, ante los malos resultados cosechados, sí que la directiva toma decisiones para “cambiar el rumbo de los acontecimientos” y cuando se pierden cinco partidos seguidos, ni el Cholo se salva.

Por tanto, de nada sirve que desde la oposición se pida la dimisión del Sr. Sánchez, su trabajo ha de ser, como en el fútbol, demostrar que ese equipo está derrotado, no puede con ningún rival, es decir, resaltar los graves errores, oponerse a ellos y presentar soluciones alternativas para que puedan ser valoradas y estudiadas.

Si queremos un cambio de timón y que cambie el banquillo de la gestión de la crisis, es necesario que este provenga desde las gradas del PSOE, que no se ciegue con la camiseta, y que vea que no es necesario cambiar de equipo pero sí de entrenador para no descender a segunda o desaparecer. Por eso no hay esperanza alguna en que el Sr. Sánchez cambie o se vaya hasta que desde las filas del PSOE se escuche aquello de 🎼Sánchez vete ya, Sánchez vete ya, Sáaaaaanchez Veeeete yaaaaa!!!🎼

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Abogado, socio del bufete Toledano&Arevalo, enamorado de mi familia, de mis amigos, del trabajo y del Atleti, por ello acostumbrado al partido a partido y que la recompensa te viene de los demás.

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