Córdoba y su futuro como ciudad del conocimiento

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En enero de 2015 el Foro Diálogos Loyola organizó en el Circulo de la Amistad de Córdoba un interesantísimo debate sobre este asunto bajo el título “Córdoba y su futuro como ciudad del conocimiento”. Fue un debate de alto nivel en el que se destacó la importancia de la economía del conocimiento.
Es un hecho irrefutable que las economías más potentes del mundo son las que tienen las más avanzadas tecnologías en todos los sectores empresariales. Esas tecnologías avanzadas tienen su base en el conocimiento y la transferencia del mismo, ambos claves para la innovación, el desarrollo y, por tanto, del progreso. Sin esos factores, no estaría la economía de esas zonas del mundo donde está, ni podría crearse y mantenerse el empleo que tienen. Por tanto, no existiría el bienestar económico y social que han alcanzado.
En el caso de Córdoba, estoy convencido de que no estamos ni de lejos aprovechando todo nuestro potencial y, mucho menos, todo nuestro conocimiento. Por ello, perdemos muchas oportunidades y otros muchos van por delante de nosotros. Seguramente, nuestra forma de ser tiene mucho que ver en ello, haciendo que no valoraremos aquello que tenemos y, por tanto, haciendo imposible que la sociedad en su conjunto ponga en valor todo ese potencial.
En nuestra ciudad tenemos algunas de las instituciones más importantes en España y fuera de nuestro país en la generación del Conocimiento y su difusión con empresas punteras en la innovación. Entre ellas, destacan la Universidad de Córdoba y la Universidad Loyola. Dos universidades, una pública y otra privada, que prestigian Córdoba y están trabajando intensamente en adaptarse a los nuevos tiempos.
Precisamente en ese debate de “Córdoba y su futuro como ciudad del conocimiento”, participaron nuestros dos Magníficos Rectores, Gabriel Pérez Alcalá por la Universidad Loyola y José Carlos Gómez Villamandos por la Universidad de Córdoba, junto al entonces alcalde de Córdoba José Antonio Nieto.
La principal conclusión de aquel Foro era que había que trabajar para convertir a nuestra ciudad en referente de conocimiento, nacional e internacional, por la actividad de los investigadores, científicos y emprendedores, obteniendo el mayor rédito posible a esta economía del conocimiento como generador de riqueza, tanto en los ámbitos culturales, económicos, sociales o tecnológicos. Esto podría permitir a Córdoba ofrecer un futuro a las nuevas generaciones en sectores distintos a los servicios sin tener que exportar talentos como ocurre hasta ahora.
Los tres participantes plantearon la necesidad de alcanzar un “Pacto por el Conocimiento” en Córdoba, en el que destacaron la importancia de que se implicaran en este proyecto la mayor parte de los agentes económicos y sociales, empresas y, sobre todo, la sociedad cordobesa en su conjunto, pues para alcanzar este objetivo consideraban necesario cambiar ciertos estereotipos, que hacen que la importancia de la ciencia y de los que trabajan en ella queden siempre en un segundo plano.
En definitiva, lo que plantearon es que Córdoba necesita buscar un nuevo motor de desarrollo que active la economía, y que el Conocimiento puede convertirse en ese elemento estratégico aprovechando herramientas ya existentes. Las dos universidades deberían ser los principales impulsores en ese cambio de paradigma, potenciando su papel de garantes del conocimiento y actores principales de su transferencia a la sociedad, así como el Parque Científico Rabanales 21 y la Fundación Agrópolis que era un claro ejemplo de este objetivo común de convertir a Córdoba en una ciudad del conocimiento.
Esto ocurrió en enero de 2015. Pocos meses después, cambió el gobierno municipal. Ya no se habla de ello. Ahora, en vez de mirar al futuro, se abren inútiles debates como el de la propiedad de la Mezquita-Catedral, a pesar de ser de titularidad de la Iglesia desde el año 1236 y estar magníficamente bien gestionada. Es más, se cuestionan y critican los proyectos que son referentes o pueden impulsar el conocimiento, entre ellos Rabanales 21, la Fundación Agrópolis, o empresas punteras en Córdoba como Cosmos entre otras. Por tanto, volvemos a la casilla de salida por culpa de algunas y algunos que no valoran aquello que tenemos, como el conocimiento que hay en nuestras dos universidades y el gran activo que son para nuestra ciudad y, por tanto, hacen imposible que la sociedad en su conjunto ponga en valor todo ese potencial.
Que cada uno saque sus conclusiones.

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