Perdido y vendido


No debes llegar a preacuerdos para vender las cosas cuando aun no eres el que manda

vendido
Farol./Foto: LVC
1550597871 Trinidad respiradero 5
Foto: Jesús Caparrós

Le pregunta el querubín al serafín:

¿Perdió 2-0?

Los capataces son como los entrenadores: cogen a un equipo y luego a otro y, si ganan títulos, a otro y todos a la vez. Hay quien cogió a dos y, poco a poco, los perdió como cuando te meten un 2-0 fuera de casa. Otros, en cambio no han cogido ni un martillo y creen que los pasos le salen por los costados, por la boca o las orejas. Y lo más cerca que han estado de un martillo es cuando han pasado por una obra.

¿Lo venden antes de tenerlo?

No hay arma más peligrosa que una buena tertulia en la barra de un bar. Cuando se institucionaliza para asaltar el poder te puedes sentir como un rey, pero no debes llegar a preacuerdos (o sin el ‘pre’) para vender las cosas cuando aun no eres el que manda, porque primero te tienes que presentar y luego -nimio detalle- te tienen que votar.

Salimos y no viene la sexta ola

Ha pasado una semana y las incidencias en contagios siguen bajando. Las procesiones no son más peligrosas que un concierto de rock, aunque a algunos les dé “miedito” que los cofrades salgan a la calle porque se creían que era suya, después de casi dos años de tregua obligada. Lo que no cambia son las viejas costumbres de algunos que mandan y cogen cosas sin preguntar, como esas hermandades que siempre piden prestado o las que les gusta la foto. Lo mismo esa es la ola que hay que parar.