¿Da un salto el corazón?


Volver a ver a músicos vestidos de músicos pone el corazón contento. Escuchar aunque sea el trozo de una marcha por veinte de ellos produce ese escalofrío de la infancia

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Caído y Fuensanta durante la presentación de la revista 'Estación de Penitencia'./Foto: Francisco Patilla
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Caído y Fuensanta durante la presentación de la revista ‘Estación de Penitencia’./Foto: Francisco Patilla

Le pregunta el querubín al serafín:

¿Sonrisas o lágrimas?

Trabajar para cofradías en tiempos de coronavirus es casi sinónimo de inscribirse en las listas del SEPE. A no ser que hagas una oferta tan buena que nadie pueda competir contigo y al que la hace le dé para no cerrar. Pero el trabajo ha sido muy bueno y eso que la base era cortita.

¿Da un salto el corazón?

Volver a ver a músicos vestidos de músicos pone el corazón contento. Escuchar aunque sea el trozo de una marcha por veinte de ellos produce ese escalofrío de la infancia. Y, si encima, tras un año sin ensayar tocan así de bien, solo queda descubrirse ante Caído y Fuensanta.

¿Cultos al límite?

El ‘toque de queda’ hasta que Juanma diga lo contrario sigue siendo a las 10 de la noche. Al que puso cierto horario de cultos se le debió olvidar y los hermanos que han ido al quinario han tenido que salir corriendo a casa, casi sin pararse a saludar.