¿De quién fue el error?


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Puerta de una iglesia./Foto: LVC
Mujer con mascarilla tras la ventana. confinamiento coronavirus
Mujer con mascarilla tras la ventana. /Foto: LVC

Le pregunta el querubín al serafín:

¿Hay acuerdo?

Los acuerdos son frágiles y salomónicos. Abren puertas y cierran otras. Sirven para convocar asambleas que pasan de encargar a informar en siete días. Las negociaciones son así, pero cuando lo que está en juego es la devoción el espectáculo deja de serlo para convertirse en circo.

¿De quién fue el error?

Recomendaron ser muy prudentes con el coronavirus. Tomar todas las medidas era poco y si hacía falta se aplazaba lo que fuere, a no ser que fuera causa mayor. Eso es lo que fue y se remitió por escrito, porque dos meses después donde dije digo, digo diego y si pides que te lo aplacen por el cauce que dijeron, la respuesta es no.

¿Con la qué está cayendo?

Con las colas del hambre en la puerta de los comedores sociales hay quien, como dijo un articulista de este medio, le gusta jugar a las casitas. Y no solo a las de la madrugá, sino a otras con ladrillos, cemento y hormigón armado. Como no tendrán que pagar solar, una parte la llevan ahorrada, pero por la de la ética mejor no preguntar a ninguna de las partes.

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