La hermandad que se quiere cambiar de día


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Incensario./Foto: LVC
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Incensario./Foto: LVC

Le pregunta el querubín al serafín:

¿Hay una hermandad que quiere cambiar de día?

Si con algo no ha podido el virus chino es con las cofradías y sus archiconocidas aspiraciones. Para cuando vuelvan las procesiones hay una que tiene una cláusula casi cerrada para cambiar a aires menos laborables con la verdadera esperanza de que su cortejo crezca y se reproduzca al calor de la tarde.

¿Por dónde empezarán la casa?

Hacer una casa de hermandad nuevecita cuesta más que vender entradas para un concierto. Hay que pedir permisos, contratar a una empresa, estar pendiente de los albañiles y conseguir mucho dinero para pagarles. No es sencillo, como no lo es que el dueño del solar te ceda el terreno, pero eso ya lo tenían asido antes de que se anunciara la intención de hacerla.

¿Habrá procesiones?

Vender humo que parece incienso del bueno y luego huele a barbacoa es algo que hacen muchos cofrades. Algunos llegan a políticos y lo que antes eran besos y abrazos, ahora -para no contagiarse- casi ni saludan. Otros insinúan que habrá procesiones sin nombrarlas y usando pretendidamente mal el término Semana Santa, que la habrá, pero sin procesiones seguramente.

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