La ciudad que tiene un arcángel sólo para ella


“Teo, cuéntales a nuestros oyentes eso de que San Rafael no es el patrón de Córdoba pero la devoción de la ciudad hacia él es incluso mayor que al patrón”. Estábamos en la Feria Internacional de Turismo de Madrid de 2015 y quien me animaba a ello no era un locutor cualquiera, sino Quino Moreno, alto cargo de la Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo.

No ha sido el único periodista de viajes que, de todas las cosas que le he contado y mostrado de Córdoba, ha destacado la devoción a San Rafael y sus tradiciones. Corroboran así que el peso cultural de este arcángel desborda la religión y, además, demuestran que esa relevancia llama más la atención más cuanto más “mundo” tiene el receptor.

Efectivamente, como Quino recordaba, muchos cordobeses y foráneos creen que San Rafael es nuestro patrón, si bien en realidad es nuestro ángel custodio. También he comprobado, por cierto, que algunos paisanos están convencidos de que el patrón es “San Álvaro”; cuando, curiosamente, este beato no es santo. Y algunas personas, aunque menos, piensan que la patrona es la Virgen de los Dolores. En realidad, nuestros patronos son San Acisclo y Santa Victoria, que, según la tradición, eran hermanos. Y su día, el 17 de noviembre. A ellos se unió después la Virgen de la Fuensanta, que celebramos el 8 de septiembre.

Centrándonos en San Rafael, siempre me gusta aclarar que, aunque habitualmente lo relacionamos con la defensa de nuestra ciudad frente a las epidemias de peste, en su episodio clave esta enfermedad no tiene nada que ver. Me refiero a la crónica de las “Apariciones” al Padre Roelas, en la que este sacerdote habla de la peste en pasado (en referencia a otro relato) y menciona que está enfermo, pero no precisa de qué mal.

Estas apariciones de San Rafael pretendían confirmar a Andrés de las Roelas que las reliquias que se habían hallado en 1575 en la iglesia de San Pedro eran realmente las de San Acisclo y Santa Victoria (o sea, los patronos) y otros mártires cristianos de Córdoba. Incluso le indicó cómo debía ser el arca donde guardarlas, que todavía puede contemplarse en dicho templo. Por ello es tan común representar a nuestros patronos y custodio juntos o, al menos, relacionados entre sí.

En la última de las manifestaciones, además, tuvo lugar el famoso Juramento en el que el Arcángel afirmaba que Dios le había designado como guardián de Córdoba: “Yo te juro, por Jesu-Christo Cruzificado, que soy Rafael, Ángel a quien tiene Dios puesto por guarda de esta Ciudad“. Y  ello ocurrió, según la tradición, el 7 de mayo de 1578. Fecha (7 de mayo) que era festivo en Córdoba hasta hace apenas medio siglo y que fue la causa, aunque casi nadie caiga en la cuenta, del nombre de una calle de Ciudad Jardín.

Como las anteriores, esa aparición habría sucedido en el lugar donde después se levantaría, por ese motivo, la iglesia del Juramento de San Rafael. Me consta igualmente que muchos cordobeses no “ubican” esta iglesia (en gran medida, por no ser parroquia), así que recuerdo que se encuentra, más o menos, entre San Lorenzo y San Agustín. De ahí que la calle que bordea su lado norte se llame Roelas y, la continuación de esta hacia Pozanco, calle Custodio.

En el mismo tiempo en que se eliminó la festividad del 7 de mayo tuvo lugar una alteración que iba mucho más allá de las tradiciones y creencias locales: las celebraciones de los arcángeles San Gabriel y San Rafael pasaron al 29 de septiembre, día de San Miguel, aglutinando así a los tres en la misma fecha. Sin embargo, Pablo VI concedió a la diócesis de Córdoba, excepcionalmente, poder mantener la festividad el día antiguo y propio de San Rafael: 24 de octubre. Hay algún otro lugar que la conserva, pero a nivel local.

Por todo ello, no faltan visitantes que bromeen con que prácticamente podríamos crear nuestro propio arcángel. Con su propia fecha (la que sólo nosotros mantenemos) y su propio nombre: “San Rafaeh” (con esa e-a abierta que los cordobeses usamos para “pues”, “entonces” o después”).

Y no les falta razón. Por algo, cuando el Córdoba CF ascendió a primera división en 2014, el titular de la portada del diario deportivo más famoso de España era… “¡Once arcángeles!”.

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