La casa encantada y la Navidad


La casualidad ha querido que en el año que estamos a punto de terminar haya participado en la presentación del Festival de Patios de mayo y también, hace apenas unos días, en la de Navidad en los Patios. Ambos actos han sido celebrados en el Palacio de Orive, actual sede de las delegaciones municipales de Cultura y Promoción de la Ciudad. Pero mi vinculación con este mágico enclave es muy anterior, pues comenzó en la primavera de 2012, cuando empecé a guiar paseos sobre leyendas por las calles de Córdoba.

Presentación de
Presentación de ‘Navidad en los Patios’. /Foto: LVC

En la Casa de los Villalones (este es su nombre histórico) se sitúa el conocido relato que narra cómo tres misteriosos viajeros judíos se habrían alojado en el zaguán y extraído un tesoro del subsuelo mediante un ritual. Blanca, la hija del dueño del palacio, presenciaría este acontecimiento y al día siguiente intentaría emularlo, queriendo la desgracia que quedase perdida para siempre en dichos pasadizos subterráneos. Sería, así, el espectro de Blanca el que le habría valido al edificio el sobrenombre de La casa encantada. También, por deformación de este y al tratarse de un personaje femenino, el de La casa de la encantá.
Además, la noche del 31 de octubre de 2013 celebramos un tour especial en el que incluimos la entrada a varios espacios: entre ellos, la Facultad de Filosofía y Letras (fue la primera vez que se organizaba algo así, por lo que asistió su entonces Decano, Eulalio Fernández) y, claro, Orive. Si no me fallan los datos también fue la primera (y única) ocasión en la que se permitió a una empresa acceder a puerta cerrada para rememorar en el zaguán los legendarios acontecimientos.
Sin embargo, la experiencia más interesante fue a título personal y matutina: Recorrer el palacio junto a uno de los nietos de los propietarios anteriores al Ayuntamiento de Córdoba. Dado que la familia en cuestión es conocida en nuestra ciudad (de hecho, muchos lectores sabéis a cuál me refiero), me ahorraré el apellido por discreción. La inicial de su nombre (el de esta persona en concreto) es “D” y desde aquí le doy las gracias por su tiempo y amabilidad.
Me contó cómo pasaba los veranos en la casa de sus abuelos y se bañaba en la alberca del huerto, hoy jardín público. Señaló dónde estaban los pozos, las cuadras, el despacho, la casa del hortelano, etc. Y los trabajadores actuales del edificio estuvieron encantados (nunca mejor dicho) con nuestra visita, pues “D” les fue desvelando el antiguo uso de cada estancia.
Entre unas cosas y otras, acumulé tan densa como variada información sobre Orive. Por ello, un amigo que estaba en trámites para sacarlo en el más famoso programa español de televisión sobre misterios me pidió que le echase una mano y buscase entre los mencionados funcionarios un testigo de fenómenos extraños. Curiosamente, años después he sido yo el que ha tenido el honor de resumir la leyenda para otro programa de alcance nacional: Ciudades de Noche, de Canal Viajar.
Lo que hoy quiero destacar es que en la historia en cuestión hay algo que la vincula a estas fechas navideñas: Los judíos son tres y piden alojarse en la casa porque en las posadas de la ciudad les aseguran no tener plazas libres.
O sea, tenemos tres judíos que, al no encontrar alojamiento, terminan durmiendo en un zaguán -es decir, en un portal- donde tiene lugar el acontecimiento clave. Resulta obvia la coincidencia con el principal episodio del Nuevo Testamento. Habrá quien argumente que María y José eran dos; pero estará olvidando al protagonista: el niño que María llevaba en su vientre…
Así que me atrevo a decir que, de una forma u otra, el relato bíblico influyó en el de Orive. Al igual que otras tradiciones, como las que hablan de judíos que regresaban, tras su expulsión, buscando tesoros que habrían dejado enterrados.
Por todo ello, no cabe duda de que algo de la leyenda es cierto: la Casa de los Villalones alberga, a modo de espectros de otro tiempo, innumerables tesoros culturales, históricos y tradicionales de nuestra ciudad. Sólo hay que saber celebrar el ritual adecuado para desvelarlos.
Incluso, si escucháis con atención, oiréis cómo, desde las entrañas del edificio, el fantasma de Blanca os desea… ¡Feliz Navidad!

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