En familia


¡Madre mía, no voy a aguantar estos tacones! ¡Qué calor! Y lo que aprieta esta falda; claro, si es que me la llevo poniendo desde hace diez años y una ya no es la misma. Y es que se me va todo el dinero en la ropa de los niños, cada año hay que comprar de todo y lo mío lo dejo para el final. Pero es que da gusto verlos crecer. Aunque ya mismo se me van. ¡Hay que ver cómo han crecido! Me parece que la veo, sí, es ella. ¡Ay, ya se le ha arrugado la túnica, si es que no para quieta! Con el trabajo que me ha dado quitar la cera y plancharla… Todos sentados delante de la televisión y yo a medio arreglar y planchando túnicas. Si es que me tienen… A ver si mira… ¡Vaya por Dios, quita la peina que no veo! Es que esta que me ha tocado delante tenía que llevar la peineta más grande de todas. ¡Ahora! Nada. Que ya se ha sacado el móvil del bolsillo; obsesionada con los mensajitos dichosos, todo el día, no para ni comiendo…

Ahora que el celador se ha ido… No para de sonar… A ver qué quieren. ¡Anda! Si es mi colega. ¡Uy, uy! ¡Qué fotito me has mandado! Ja, ja, ja. Ahora verás la que te voy a enviar yo. A ver… Jo, qué mal me veo con la cara tapada. Así me sale un “selfie” de pena y encima no saben si soy yo o me la he descargado del Instagram. Si me subo un poco esto… ¡Ya! le voy a escribir un mensaje o mejor uno de voz. Jo, la conexión va lenta, ¿qué pasa? No puede ser, ¡Ay, que no tengo 4G! verás tú. Esto es de tanta gente que hay en la calle y lo tienen todo colapsado. ¿Y qué hago yo? Si me vuelvo para atrás a lo mejor coge cobertura. Mira, parece que… Nada. ¡Qué mierda de móvil! Ya estoy harta, no quieren comprarme el Iphone. Pues verás qué pronto tiro este al suelo y les digo que se me ha roto. Y el calor que da esto. No puedo ni respirar. La manía de que salga de nazarena. Bueno, mientras venga Paula en el mismo sector. Ahí va, ¡eeehhh! Qué tonta es. No mira. Tiro la vela esta y verás cómo mira. Ea, ja, ja, ja; ya ha mirado. Y los enanos estos agobiando con las bolas de cera. Uf, si es que llevamos media hora aquí paradas. Todo el rato viendo al paso girar esa esquina y no avanzamos, ¡qué piña! Y mañana me queda oír al viejo contar cómo lo llevaban…

¡Tira, tira, tira! ¡Vámonos! ¡Qué “revirá”, “miarma”! Joer, juntando marchas… ¡que soplen! Tengo que sujetar, a ver si puedo. Es que me van pesando los años. Estos giros los hacía antes sin rechistar, pero ahora estoy que no puedo más. Y eso que estamos con la cuadrilla doblada, anda que si estos supieran lo que hacíamos antes, cuando íbamos los justos… o menos. ¿Y esta qué marcha es? El tío, cómo aguanta el solo de corneta. ¡Ole y ole! El año que viene me parece que me pasan a corriente y eso no. Vamos, que un patero no acaba así; que me marcho. Aunque ya ves, eso es lo que quiere la Juani, que lo deje ya y que salga con la niña de nazareno, a ver si así no voy a los ensayos. La verdad es que a veces nos pasamos y llegamos a las tantas, pero no veas lo que nos reímos y, total, un día es un día o… bueno, sí, alguno más. Pero si me retiro el año que viene a lo mejor tengo suerte; me parece que el Josele se va de segundo capataz con Mariano y si hablo con “el rubio” puede que me pongan a mí, que ya llevo en esto más años que nadie. Pues sí, eso voy a hacer, que ya me veo con el traje negro; porque eso de la túnica y el cubrerrostros…. No, eso no es para mí; cosa de nenes que les gusta juntarse con otros, como mi Luisillo, que me lo están estropeando con eso de los ciriales y el pelo engominado, en vez de estar aquí conmigo…

¡Qué tía! Y me está mirando. Nena, oye. ¡Eh! ¡Bah! Paso. Que bastante tengo con tener que llevar esto, con lo que pesa. Verás tú. El tonto este con la cámara, que no se quita de en medio. Acércate, sí, un poco más. Toma chorreón de cera que te he echado, y ni se ha dado cuenta el pavo; ahí atontado con las fotos. ¡Venga! Llevan una hora para girar la esquina, y aquí aguantando. Bufff, otra vez me viene el incienso. Voy a oler a quemado. Me parece que el pelo se me está moviendo. ¡Tela lo que tardan! Me como otro chicle. Que sí, que sí, ¡qué pesado el pertiguero este! Le voy a decir al hermano mayor que lo echen del grupo joven, que lo metan en la junta de gobierno a ver si así se espabila y deja de incordiar. Es que lo quiere todo serio y vaya aburrimiento. Ahora que lo pienso, eso de entrar en la junta no está mal. Aunque sea para pasar un ratillo… No, que no. Vayamos a que me pongan a hacer cosas y tenga que estar allí todos los días. Mejor no. Bufff, el incienso. Los zapatos estos aprietan. Mira que se lo dije a mamá, que estos no son de la marca buena, pero a ver, había que comprarle a la niña un móvil. ¡Y qué sed!, a ver si la veo, ahí, entre las mantillas y que me compre una botella de agua. Ya la veo.

Parece que Luis me está haciendo gestos. ¿Qué le pasará? Voy a ver. Será que quiere agua, que me dijo que el pobre sufría mucho con el cirial ese. Si es que pesa mucho para él. Ni gimnasio ni nada, que en esta hermandad no piensan en los muchachos. Y la niña también parece que me llama; seguro que se ha cansado. Tendrá hambre la pobre, si es que esto de las procesiones es demasiado. Por fin han terminado el giro, y se salen de debajo. Ahí está Manolo. Va que no puede. Con esa barriga… Va a coger frío, en camiseta y… ¿no me ve? Claro, si lleva los ojos tapados con el costal ese. Bueno, le voy a…

Señora, por favor, vuelva a la fila.

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