KILÓMETRO 0


Muchos de nosotros avanzamos cada día dando pasos llenos de ilusiones y esperanzas, agarrados a la idea de perseguir nuestras metas y sueños con la mejor receta posible, que no es sino una mezcla de fe, esperanza y constancia.Y, por supuesto, ilusión.

Este pensamiento me ha traído a la mente la imagen del Km 0 de la Fundación Emet Arco Iris. Una organización capitaneada por personas maravillosas a las que tengo la  gran suerte de conocer. Personas que han dedicado toda su vida a “ponérselo fácil”a los más necesitados, a los más débiles.
La Fundación, para quien no la conozcáis, surgió en el año 1983 en Córdoba para dar respuesta a la demanda de tratamiento de los primeros heroinómanos andaluces ante la falta de recursos, tanto públicos como privados. Sería en 2005 cuando se constituyó como Fundación Emet Arco Iris.Su principal misión es la atención especializada a personas con problemas de adicción y menores en situación de riesgo y que tiene como abanderados valores tan fundamentales y necesarios hoy día como la justicia, dignidad, tolerancia, y solidaridad, reduciendo diariamente con su trabajo las desigualdades que, por desgracia, existen y se presentan en la vida. En la actualidad cuentan con dos comunidades terapéuticas y un centro para tratamiento ambulatorio.
Nada más entrar en el Centro que tienen en La Muela, podemos ver un gran Km 0. Es como el “photocall” si me permitís la expresión. Me llamó tanto la atención que no dudé en preguntar su significado. Y me lo explicaron.
Las personas que padecen una adicción no son tan diferentes, porque todos a nuestra manera iniciamos kilómetros 0 en nuestras vidas que nos dan la oportunidad de comenzar de nuevo: una enfermedad superada, el nacimiento de un hijo, un nuevo trabajo, una nueva ciudad, una separación…Y es verdad. ¿Quién de nosotros no ha iniciado un Km 0 alguna vez?
La vida no es una línea recta sin imprevistos. A veces nos encontramos en situaciones o momentos que nos obligan a cuestionar el camino que seguimos. Y sólo nos queda una opción: volver a empezar.
Y ahí creo que es importante pensar en que la felicidad se mide no con lo que nos falta, sino con lo que ya tenemos. Cada uno somos dueños de nuestro propio destino. Y cada decisión cuenta. Sólo quien sabe que merece ser feliz es valiente para buscar su propio camino, dejando a un lado lo que no es sano, lo que nos impide crecer.
Volver a empezar no es fracasar. Volver a empezar es concederse una nueva oportunidad, retomar los sueños, luchar por lo que se quiere, ser fiel a uno mismo y buscar la felicidad. Que nunca temamos volver a empezar cada día. Quizás sea una oportunidad de sacarle un sol a esa tormenta.
Y lo más importante, que nunca se nos olvide ser agradecidos. Siempre, siempre, siempre hay un motivo por que dar las gracias. Y sobre todo dar las  gracias a personas como mis queridos amigos Alfonso Sánchez Zamorano, Presidente de la Fundación Emet Arco Iris  y Auxiliadora Fernández, Directora de la misma, y a su maravilloso equipo, que con su ejemplo y entrega diarios hacen menos dura la vida de algunas personas que, por desgracia, han tenido menos suerte en este mundo.

GRACIAS