La explosión económica puede no afectar a todo el mundo, su onda expansiva, sí


Una explosión que nadie vio, una onda expansiva que parece que nadie quiere ver, no lo entiendo.

“Las Navidades son la época en que los niños le dicen lo que quieren a Santa Claus y los adultos lo pagan. Los déficits son las épocas en que los adultos le dicen al Gobierno lo que quieren y los niños lo pagan.”

 Richard Lamm

 

Vivimos una situación insostenible y aunque la mayoría de los que estén leyendo este artículo ni lo perciban, en los próximos meses esa percepción lamentablemente para todos habrá cambiado. Un famoso escritor escocés llamado Thomas Carlyle dijo una vez; “Sólo hay dos formas de pagar las deudas: mediante el trabajo y por el ahorro.” Tenía toda la razón, es más, sigue teniendo la razón siglos después de esbozar dicha frase.

En la entrada de hoy quiero aportar una serie de datos que nos hagan reflexionar acerca de la situación económica que vivimos en un pasado no muy lejano, la que estamos viviendo ahora y la que viviremos a lo largo de los próximos meses. España tiene una deuda pública que no para de crecer desde el año 2007, año, por cierto, en el que la deuda se situaba en un 35,80% del PIB (384.662 millones de euros. Para que se hagan una idea, sólo este año España tiene que refinanciar 237.000 millones de euros que hoy equivalen al 16,80% del PIB) y a día de hoy se encuentra en u 118% del PIB, por lo tanto, los niveles de deuda pública españoles se han multiplicado por cuatro en la última década.

Insostenible, y más sabiendo que va a producirse una subida de tipos por parte del BCE a finales de este ejercicio y también porque el propio organismo va a dejar de comprar nuestra deuda en julio de este mismo año. Según el índice Janus Hendersos, que mide los incrementos de los niveles de deuda, el crecimiento de la deuda a nivel mundial será de un 9,5%, pero si esto es grave lo peor está por llegar. Resulta que en 2022 a diferencia de años anteriores, los costes de financiación, es decir, los tipos de interés, dejarán de permanecer en los niveles actuales cosa que se traduce en un freno de mano a la economía nacional e internacional. La deuda total global en 2022 alcanzó una cifra no vista desde la Segunda Guerra Mundial, 256% PIB global.

Otro indicador adelantado que es muy importante para medir la situación económica actual y futura es el que hace referencia a la producción industrial, que mide la evolución de la actividad productiva en las ramas industriales sin contar la construcción. Este índice se encuentra en negativo, la variación mensual del Índice de Producción Industrial es del -1,8% desestacionalizado esto quiere decir que España va a experimentar un parón industrial importante. Recordemos que el empleo no cíclico, es decir, el que no depende de si vienen o no alemanes o británicos a nuestras playas es el industrial, por lo tanto, un puntaje negativo es el principio de un cataclismo importante.

Mas datos, el Índice Compuesto de Indicadores Líderes, que sirve a la OCDE de termómetro económico para detectar cambios de tendencia en la economía, ya confirma una pérdida de impulso espectacular en el ritmo de crecimiento de la economía de la zona euro. ¿Preocupante? Bastante. Los datos económicos pueden trasladarse y disfrazarse de muchas formas, leer las tendencias a beneficio propio y una vez más esconder la realidad que desde hace varios años ya se dejaba ver y que ahora nos tocará sufrir. Volvamos al tema industrial.

Los datos de empleo industrial nos revelan la verdadera situación que nos toca vivir a partir de 2023 aproximadamente. Hay un deterioro importante del mercado laboral, especialmente como digo en el sector industrial con 68.000 ocupados menos, volvemos a ver como lo industrial está en caída libre en un país que debería haber equilibrado su modelo productivo durante los dos últimos años gracias al gran reinicio que nos ofrecían desde Europa. Como os decía, un desastre.

Estos días no he parado de ver medios de comunicación diversos y políticos de todo signo celebrar la “bajada de la inflación” confundiendo una vez más a la población utilizando el lenguaje como a uno le interesa, por eso es de risa que alguien proponga hablar de la inflación como algo pasajero es tremendo y atiendan, no, la inflación no baja, la inflación es acumulativa y no es lo mismo que el IPC esté en un 8,3% interanual no significa que la inflación haya bajado básicamente porque la inflación es pérdida de poder adquisitivo, no subida de precios que si es lo que mide el IPC.   Y es muy llamativo que si los productos y servicios industriales están subiendo un inédito 50% es que viene una brutal caída industrial, lo peor es que si la industria sube los precios es por el coste de producción algo que significa menos productividad, menos competitividad y menos empleo a largo plazo. Una explosión que nadie vio, una onda expansiva que parece que nadie quiere ver, no lo entiendo.

Pero, ¿Sabéis que es lo que más me preocupa? Que se celebre una bajada de la inflación del 9,8% a un 8,3%, que se celebre la subida del porcentaje de contratos indefinidos cuando los que estudiamos economía sabemos que esa subida corresponde a fijos discontinuos y a la eliminación del contrato temporal tradicional en la anterior reforma laboral, que se celebre la creación de empleo cuando es el sector público a base de subidas de impuestos el que está generando empleo y no el sector privado que es el que genera riqueza, que se celebre y se celebren datos manipulados y maquillados acorde a una realidad paralela en la que el Gobierno actual y en general todo el hemiciclo político quiere hacernos creer. Basta ya, la verdad es otra muy diferente que todo español viera o no la explosión económica que se generó en términos de deuda en 2012 y en términos económicos en 2020, sufrirá en mayor o menor medida la gigante y potente ola expansiva que se nos viene.