Cuando la ayuda es el problema


¿El consumo local es siempre la mejor opción?

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Siempre que se acercan fechas señaladas en cualquier localidad o comunidad se promulgan campañas publicitarias con eslóganes a favor del consumo en el pequeño comercio alegando una serie de argumentos favorables para el interés general, y más si cabe, para los empresarios y comerciantes locales. Dichas campañas publicitarias se hacen desde el ámbito público y privado, pero desde el ámbito público se realizan gracias a dinero generado por toda la sociedad, no sola y exclusivamente por los comercios locales. Antes de comenzar con mi argumentación me gustaría señalar que este artículo no va en la línea de criticar al comercio local o al pequeño empresario per se, sino que, lo que intento explicar es que no por culpa de los grandes distribuidores y no por culpa de las grandes empresas hay muchos pequeños comerciantes y empresarios que han quebrado o simplemente han tenido que cerrar su persiana, no, no es su culpa, gran parte ha sido responsabilidad de dichos empresarios y comerciantes que no han sabido adaptarse a la realidad económica que el consumidor demandaba, y por ello no han sabido ni intuido cuales eran los intereses a servir de dichos demandantes, de dichos consumidores. Ni más, ni menos. Sin más dilación paso a comentar cuales son a mi juicio, los errores cometidos y el por que de esos errores por los que argumentan estar a favor del pequeño comercio.

Todas estás campañas realizadas por parte del Estado a cualquier nivel (local, autonómico o estatal) se realizan porque se asume que algunos productores locales son menos competitivos que las grandes superficies comerciales o grandes distribuidores, sino creo que todos estamos de acuerdo en que no se realizarían, es más, no tendrían ningún tipo de sentido, ¿No creen?  He comentado que son sólo algunos, porque el problema de competitividad y adaptación al consumidor es evidente en muchos pequeños empresarios, no en todos, sino no habría una ingente cantidad de nuevos pequeños comercios de alimentación o textil regentados por empresarios de nacionalidad china o india, los cuales, son capaces de generar consumo.

Primer argumento: “Comprando en el comercio local conservamos la riqueza y el empleo en la ciudad o comunidad”.

 No necesariamente, el dinero siempre paga los factores productivos allá donde está, es decir, empresas grandes como Mercadona, Día, Ikea o Burguer King generan empleo y pagan sus salarios a empleados locales que son los que trabajan para ellos en su mayoría. Además, servicios como, limpieza, mantenimiento o seguridad es contratado también a nivel local. También es importante destacar que los beneficios obtenidos por dichas empresas en su mayoría acaban en el bolsillo de millones de pequeños accionistas, ahorradores en fondos de inversión o pensiones), por lo tanto, carece de sentido dotar de nacionalidad a dichos beneficios empresariales, ya que, no es verdad que todos los beneficios de Mercadona acaben en la Comunidad Valenciana o que todos los de Burguer King acaben en Estados Unidos, es rotundamente falso. Toda persona debe saber que ya sea consumidor de producto local-nacional o internacional el dinero que emplee en ese consumo inevitablemente va a salir fuera de nuestras fronteras, ¿Es eso negativo para nuestra economía o para cualquier economía? Rotundamente no, de hecho, es necesario y beneficioso para todos. La división del trabajo ha sido primordial a lo largo de la historia para alcanzar las cotas de bienestar y prosperidad que tenemos en la actualidad, y por eso, la “entrada” y “salida” de dinero es necesario. Por ejemplo; Si un madrileño no compra manzanas asturianas, el asturiano no tendrá dinero para comprar cerezas en Madrid. Si no compramos vehículos Fiat o Nissan, los italianos y japoneses no tendrán dinero para hacer turismo en España. Es decir, exportación e importación son cara y cruz de una misma moneda, ambas se complementan y ambas tienden a igualarse en el tiempo. El proteccionismo encarece la producción local y vuelve las exportaciones menos competitivas.

Segundo argumento: “La mayor parte de los productos y servicios que ofrecen los comercios y empresas locales son elaborados con materia prima y bienes de capital de la propia tierra”.

 Muchos empresarios locales deben comprar las materias primas en el exterior. Con los bienes de capital ocurre otro tanto: los proveedores de mobiliario, maquinaria y herramientas se encuentran generalmente a cientos o miles de kilómetros. Si los productores y comerciantes compraran, a su vez, todo localmente (independiente de su precio y calidad), muy pronto quedarían fuera del mercado por falta de competitividad. En definitiva, no resulta admisible que el productor local pida al consumidor un sacrificio que él mismo, por necesidad o conveniencia, nunca hará pues está obligado a ejercer la función empresarial con criterio económico.

Tercer argumento: “Hay que ayudar a los productores y comerciantes locales, porque son nuestros vecinos y amigos, que mejor que ellos para quedarse con la riqueza”.

Como se titula el artículo “Cuando la ayuda es el problema”, es la frase que resume un poco que ocurre con lo que he descrito líneas más arriba. Hacemos un flaco favor a la sociedad consumiendo productos y servicios más ineficientes y productos más caros simple y llanamente porque son de nuestra localidad o de nuestra comunidad, ¿Porqué? Porque impacta de forma negativa y directa en la adecuada asignación del capital, es decir, el dinero deja de estar en las manos de los empresarios con mejores ideas, mejores proyectos, mejores productos de más calidad y mejor precio a estar en las manos de nuestros de empresarios que obstaculizan la innovación y la creación real de valor para gran parte de la sociedad local o comunitaria. De manera natural el mercado va colocando (mediante pérdidas y ganancias) a cada cuál en el sitio donde mejor sirve los intereses de los consumidores. Si algunos productores o comerciantes locales son ineficientes, lo mejor para la economía de la región es que se dediquen a otros negocios o que sean reemplazados por otros empresarios.

Nadie que defienda el consumo local podrá conseguir el objetivo final que no es otro que el de mejorar la economía de la región convenciendo a los consumidores locales de que adquieran bienes y servicios locales a un precio mayor y una menor calidad que otra serie de productos extranjeros o de otra región. Todo esto, lejos de ser positivo, ocasionará empobrecimiento local generalizado, fruto de sostener empresas y comercios locales ineficientes, nada adaptados a la nueva realidad económica que sin ninguna duda interferirá en la adecuada asignación de capital.

Para concluir, romper una lanza a favor de esos pequeños comerciantes y empresarios que constantemente no paran de innovar y generar valor añadido a nuestra ciudad y región con un enorme esfuerzo y tesón. Soy hijo de pequeños empresarios que han dedicado gran parte de su vida a innovar, adaptarse al interés de sus consumidores y generar un alto valor añadido en todos sus procesos, por eso, sus clientes siguen confiando en ellos, no porque un burócrata de turno haga campaña a favor del pequeño comercio. No hay más secreto que innovación, adaptación y servicio a los intereses de los consumidores, no hay más.

“La aplicación de teoremas económicos falsos, se traduce en consecuencias indeseadas”.  Ludwig Von Mises