Periodistas tratados peor que terroristas


Para ponerles en antecedentes, el pasado miércoles, con motivo del centenario del establecimiento en Córdoba de la Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas (Secem), el Ayuntamiento rindió homenaje a los vecinos de un barrio que lleva el nombre de la factoría y que fue el primero que surgió en la ciudad en el siglo XX. Este homenaje, organizado conjuntamente por las delegaciones de Presidencia y de Participación Ciudadana, contó también con una mesa redonda en la que, para sorpresa de los allí presentes, participó un antiguo trabajador de la Electromecánicas, José Balmón, más conocido por ser uno de los históricos dirigentes del grupo terrorista Grapo, condenado en 1986 a 20 años de prisión por delitos como colaboración con grupos armados. Tome ustedes nota de la fecha… 1986! Democracia más que consolidada en España, Felipe González en el poder y total paz social; no hablamos del siglo XIX, ni tampoco de férreas y crueles dictaduras que “obligan” a honrados ciudadanos a levantarse en armas para defender a sus familias y el pan de sus hijos. No, no hablamos de eso.. 

Pues bien, aunque la alcaldesa y su teniente de alcalde de Presidencia abandonaran las butacas del Teatro Góngora antes de que este señor empezara su intervención -no sabemos si en señal de disconformidad o por otros motivos de agenda- no deja de llamar la atención que se permitiera la participación de un personaje con tales antecedentes en un acto que pagamos todos los cordobeses de nuestros bolsillos. 

No entraré a juzgarlo porque ya lo hizo un juez, al que no le parecieron por cierto nada leves sus acciones, a tenor de la condena impuesta. Pero no puedo evitar poner el dedo en la llaga de los responsables de una ciudad que, a la vez que ensalzan a figuras como las de este señor, defenestran a periodistas que, en tiempos de la dictadura se vieron obligados o no se resistieron a escribir alguna frase amable al dictador. Solo ese gravísimo delito cometieron y ellos si son tratados por este gobierno como apestados. Por nombrar a alguno de los varios afectados, Quesada Chacón al que le van a quitar la calle que lleva su nombre, Daniel Aguilera, que se quedará también sin su rótulo en Cañero -por cierto una persona sobre todo católica a la que Franco encarceló y cerró el periódico que dirigía en 1938- o  García Prieto por citar algún otro.

Se podría ver casi normal -que no compartir- que esto pase en algunos lugares y como ejemplo recordemos las cínicas declaraciones de Arnaldo Otegi para la televisión catalana. Pero que en Córdoba se le de voz y pábulo a alguien que militó en un grupo terrorista para homenajear a un barrio, no es que chirríe, es que roza el bochorno. Y mientras, a los periodistas se les eleva poco más o menos que al rango de terroristas, quitándolos de los rótulos de las calles y negándoles casi el derecho de llamarse cordobeses. Lo que lleva a preguntarse, ¿es este el gobierno municipal que se merece Córdoba? ¿Es Isabel Ambrosio la alcaldesa de todos? Parece que la de Balmón sí… ella sabrá. 

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