Jesús, yo también quiero un hijo como tú


Desde hace tiempo nunca veo la entrega de los premios Goya. Me da un poco de rabia que tengamos que aceptar que algo costeado seguro, principalmente con dinero público, esté tan politizado y sea tan sectario. Ya lo demostraron en su día con la campaña de la ceja y ahora lo han vuelto a hacer excluyendo a VOX porque ellos son así de tolerantes. Un partido democrático, que cuenta ya hoy con el apoyo de millones de españoles, no les gusta y como no les gusta, pues fuera. Raro es que no hayan puesto banderolas en apoyo de Maduro… lo mismo no les ha dado tiempo a hacerlas… Así se las gastan y la única forma que tengo de protestar es no verlo y eso hago. Además, honestamente, tampoco soy de las que disfrutan viendo trajes que cuestan cantidades ordinarias de dinero con la que está cayendo en algunos hogares, ni me gustan las celebrities… creo que son de carne y hueso, igual que todos y que las circunstancias de las personas no las hacen mejores ni peores.
Pues bien, ayer me arrepentí de no haberlos visto. Y es que los milagros existen, sin duda. El Goya a mejor actor revelación lo fue  y me hubiera encantado haberlo visto en directo. Pero lo importante es que lo he visto, y también, que he visto Campeones; varias veces, ¡me encanta! es un peliculón y no ha necesitado celebrities ni actores “guapos”. Más bien al contrario, una pandilla adorable de 10 actores discapacitados han puesto este país del revés y han revuelto almas y traspasado hasta los corazones más duros.
Darle un Goya a un actor con discapacidad es un ejemplo de hasta dónde se puede llegar. De hasta dónde pueden llegar si se les deja… si se les ama, si se les apoya. Ese “mami, gracias por darme la vida” lo llevaré en mi corazón el resto de mis días. ¡Qué maravilla! sobre todo ante un público emocionado y aplaudiendo -no quiero llamarle hipócrita sino más bien ciego- que posiblemente en su inmensa mayoría, no le hubiera dado a una persona como él, la oportunidad de vivir. Y tampoco olvidaré ese “gracias papá por luchar tanto por mi, porque eres la persona con más ternura del planeta, por dármelo todo”.
Ojalá sirvan estos Goyas para que pare la locura del aborto. Para que dejemos de ansiar ser “perfectos” y que los que no cumplan los estándares, no tengan derecho en este mundo nuestro ya ni a vivir. Perfecto es tener un hijo como tu Jesús Vidal. Perfecto eres  tú y la madre que te parió.
Inclusión, diversidad y visibilidad!! Visibilidad para ellos y unos ojos nuevos para muchos ciegos que no son capaces de ver la vida como tú Jesús, con inteligencia y corazón. Yo tambien quiero un hijo como tú, posiblemente porque tuve la suerte de tener unos padres como los tuyos. Esforcémonos por educar a nuestros hijos en lo que verdaderamente importa. En el amor y en el respeto. En la ternura y en la humildad. Y en el respeto a la vida. Porque cada vida es un tesoro y una discapacidad, si se sabe amar, es una caricia de Dios.

1 Comentario

  1. Efectivamente este premio debería ser un revulsivo para todos aquellos que defienden el aborto en caso de “malformación” o enfermedad del feto. ¿Cuántos de los que ayer aplaudían defenderán hoy que hay que abortar a personas como Jesús?

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