¡Yo no hago huelga!


Pocos días me apetece tanto ir a trabajar como el 8 de Marzo.  Además, me levanto especialmente contenta porque es el cumpleaños de mi madre, a la que sigo echando de menos cada día pero ya no duele recordarla porque se que sigue a mi lado y que el Señor la tiene en su Gloria.  A ella, que era muy coqueta, no le gustaba eso de cumplir años así que los más allegados ya sabíamos que había que felicitarla  el 8-M pero por el Día de la Mujer trabajadora. Así que vaya por delante: felicidades mamá.

Mi madre; una mujer honesta, inteligente, culta y además, felizmente casada -54 años de matrimonio- y entregada a sus 4 hijos. Imagino que hoy según quién, esto no lo considerará ni trabajo, ni digno. Posiblemente alguna descalificación se le escaparía a  estas jovencitas trasnochadas que creen que están inventado algo cuando deciden salir a la calle a reivindicar no se sabe qué en nombre de las mujeres. ¿De todas?, les preguntaría yo. Aunque la respuesta ya la sé. De todas no. Ellas no me representan. Porque yo respeto a las amas de casa y a las que no lo son. Respeto la educación concertada y la pública también. Defiendo la familia por encima de todo y también el matrimonio. Defiendo que quien tenga Fe y crea en Dios no tenga que esconderse. Defiendo la vida porque creo que nosotras parimos pero no decidimos sobre el ser que llevamos dentro. Y defiendo que la que quiera ser azafata lo sea y la que quiera ser futbolista también.

Hoy, algunas mujeres “paran” para que nos paremos a pensar… y ya os adelanto que conmigo lo han conseguido. Me he parado a pensar en lo que está pasando hoy y creo que este año se ha dado un gran paso atrás en la defensa de la igualdad y de los derechos de la mujer. Porque la convocatoria de hoy está politizada, prostituida y desnaturalizada. Porque yo me he tomado la molestia de leerme el manifiesto de esta huelga feminista y creo que pedir que se derogue la Ley de Extranjería, que las niñas de 16 años puedan abortar, o calificar el sistema penal español como patriarcal y racista,  atenta contra los pilares más básicos de nuestra democracia. Porque me niego en rotundo a que adoctrinen a mis hijos con una educación en base a currículos feministas promoviendo el placer sexual y el autoconocimiento de nuestro cuerpo, que es otra  de las cosas que piden y, sobre todo porque no puedo secundar un paro que afirma categóricamente que las mujeres tenemos muchas menos opciones en el mercado de trabajo o que el cambio climático nos afecta de manera especial . Básicamente porque es falso.

Sí querida amiga que hoy “paras” porque es ‘guay’  y que no te has leído el manifiesto. Este gol te lo han metido por la escuadra. Así que si tienes suerte y has leído a tiempo este artículo, ¡corre! Ponte a currar y que te vea mucha gente. Por si aún te quedan dudas, te digo además que el paro no afecta a abogadas, directivas, periodistas, empresarias, estudiantes… el paro sólo afecta a las que lavan, planchan, guisan, llevan a los niños al colegio o cuidan a algún familiar dependiente. Ah, ¡se me olvidaba!, y a las abuelas que ayudan a sus hijos cuidando a los nietos. Hoy no pueden acercarse a ellos. Y lo más importante: en las empresas ¡sólo deben parar las que recogen vasos! las jefas pueden seguir currando.  Tanta defensa de la mujer y tanta igualdad me  tienen abrumada.

Lo siento querida amiga que “paras” sé que es duro, pero así son las cosas. Todo esto que te cuento es así, y si no lo crees, puedes comprobarlo tu misma echando un vistazo al argumentario. Puedes encontrarlo en internet.

Feliz día de la Mujer a las que hoy curráis. Y a las que no, ¡pues también! Porque mujeres, aunque le pese a muchos, somos todas. Hemos nacido así y yo me siento una privilegiada.

 

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