Diálogo según con quien


Viene siendo habitual cuando el gobierno local sale a la palestra hablando de su gestión, que enarbolen la bandera del “dialogo tranquilo” donde no se toman las decisiones sin “antes escuchar, atender y comprender”. Ese es su estandarte, su balance de gestión. Lejos de presentar hechos pensarán que es bueno repetir el latiguillo hasta que cale en el personal.

Sin embargo, al escuchar estas frases más de uno se habrá pegado un pellizco para ver si seguía en Córdoba o ya estaba camino del “exilio” al que el cogobierno de IU-PSOE quiere condenar a quienes no encajan en su “foto familiar”.

A ver. Poco dialogo y menos tranquilidad es la que han encontrado  los trabajadores de la cementera Cosmos y sus  familiares que ven como desde la tozudez de  Capitulares y la GMU  han sembrado en sus casas la zozobra por la amenaza del  paro o  traslado de ciudad ante el previsible cierre de su industria. Ni se les escucha, ni se les atiende y mucho menos se les comprende.

El empresario y trabajadores que durante años estuvieron ofreciendo a la ciudad el magnífico espectáculo de agua, luz y sonido en el Alcázar están “muy tranquilos”, gracias a la falta de  dialogo y comprensión  de un gobierno local que los ha embadurnado  con despropósitos  y descréditos públicos, además de dejarlos sin trabajo y sin evento a cuantos visitan Córdoba.

Igual suerte han padecido las asociaciones que defienden la vida y las vinculadas a la Iglesia Católica que sin diálogo ni escucha han sido apartadas  del marco de ayudas municipales que sí reservan para otros colectivos, algunos muy dados a “socializar ” las ayudas entre sus miembros gestores y fundadores a costa de detraerlos de la parte asignada a los beneficiarios finales. ¡Cuánta comprensión!

¿Y de los taurinos que me dicen?, a estos “leña al mono” que para sentarse a  dialogar tiene preferencia el toro, que hay que corregir la deriva histórica de ser tierra de toreros, que aquí califas los abderramanes y punto. Que como Pedrito coja el lápiz cambia el callejero de Poniente y lo llena de camaradas de Stalin, que ese sí que era un tipo dialogante y comprensivo.

Ahora empezamos con los autónomos y empresarios, primero los del sector de la hostelería y ahora fruteros, propietarios de bazares y todo aquel que necesite de la vía pública para el desarrollo de sus actividad. Cualquiera diría que aquellos que cada día trabajan para mantener un negocio, que dan empleo y generan riqueza para la ciudad, son una especie a extinguir. Ya esta bien de demonizar a ciertos sectores, ya está bien de levantar a la opinión pública contra los bares, que por cada uno que incumple hay cientos que sostienen esta ciudad, a ver que pasaría si un día decidieran no levantar sus persianas, a ver cuántos turistas nos quedarían. ¡Menudo diálogo señor García! en una mesa de veladores sin representación ni del sector, ni de la oposición.

Y el tema estrella de los nuevos bolcheviques… el erre que erre de las inmatriculaciones. Que valientes son algunos  en  sus ataques contra la Iglesia Católica y sus fieles, siempre prestos a poner la otra mejilla. Habría que ver la valentía de estos nuevos aprendices de Mendizabal si los dardos los lanzasen  contra otras  confesiones, salvo que detrás de tanto asedio esté precisamente servir de puente para que la Catedral de Córdoba termine en manos de quienes vengan de  “desiertos remotos o  montañas lejanas “. Si es así, no hay problema en debatir o dialogar, todo el diálogo que quieran, pero que lo digan y que pongan los fines ocultos sobre la mesa para que todos conozcamos las cartas.

Decía Voltaire que “hay quienes solo utilizan las palabras para disfrazar sus pensamientos”, la cita podría  aplicarse a nuestros actuales gobernantes locales,  aunque hay  quien se inclina más por achacarles la maquiavélica de utilizar las “palabras para ocultar los hechos”.

 

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