Alcaldesa, ¡que te faltan votos!


La semana pasada, en uno de esos días donde como si fuese una ciclogénesis explosiva se concentran en un breve espacio de tiempo múltiples situaciones que ponen a prueba y definen  a las personas y sus actos, se pudo medir el nivel de “desgobierno“ del equipo que preside Isabel Ambrosio con IU. En un sólo día, en apenas unas horas pudimos comprobar la debilidad de un gobierno al que sólo une impedir el paso al PP, pero poco por no decir nada mas.

Tras 14 meses de supuesto gobierno se roza el bochorno en la tramitación del expediente administrativo de la disolución del Consorcio de Turismo, sacando a la luz  el caos existente en la gestión administrativa del procedimiento y el desprecio a los técnicos municipales que no tengan carnet. Ambrosio consigue dar al asunto una patada hacia adelante gracias a la competencia y responsabilidad del portavoz popular, que les dio una gran lección sobre gobernanza en una  administración pública.

Ese mismo día, reciben al cogobierno y a Ganemos los parcelistas asistentes al pleno con el grito más cruel: ¡traidores!. A pesar de que alguno se esforzaba en explicar a los de la protesta que esto ya no es el 15M, ni está Nieto de alcalde para lanzarle a la masa cabreada y enfurecida por la frustración y que se relajen un poco.

A tanto llegó el descontrol que antes de abordar de nuevo tras la reanudación del pleno, los puntos del orden del día, desde la bancada del PP tuvieron que susurrar a la Alcaldesa “que te faltan votos, que te faltan votos “ para evitarle el ridículo de que determinados acuerdos del cogobierno no saliesen adelante por la ausencia del pleno de los concejales podemitas, que se marcharon por solidaridad con los parcelistas e indignados por su desalojo.

Y es ahí donde está el verdadero origen de todos los problemas, no se puede gobernar sin votos, no se puede ser Alcalde o Alcaldesa con 7 concejales. No puede realizarse un proyecto de gestión sin respaldo popular y con una vara de mando que solo es fruto del acuerdo de aparatos para sobrevivir o para impedir que gobierne el que cuenta con el apoyo  de la mayoría.

Por ello, Alcadesa, yo por el bien de los cordobeses le deseo lo mejor, aunque mucho me temo que le quedan dos años y medio duros, donde rara será la noche que no se repita en su cabeza la pesadilla en la que un concejal honesto de la oposición, le susurre con cariño “Isabel que te faltan votos, te faltan votos”.

 

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