Cuestión de criterio


Criterio se define en el diccionario como “regla o norma conforme a la cual se establece un juicio o se toma una determinación”. No deben pues entonces enfadarse nuestros actuales gobernantes que militan en las filas de IU y Ganemos, si les digo que en ciertos asuntos que afectan a nuestra querida ciudad, no tienen criterio.

Me refiero en esta ocasión a la moción que Ganemos e IU han defendido en el pleno para impulsar el carácter laico y la aconfesionalidad del Ayuntamiento, que incluye la prohibición de que los concejales participen en actos religiosos y la incorporación de actos laicos al calendario festivo local. Moción que no fue bien recibida por sus socios de gobierno del PSOE y que gracias a la presión popular, entendida en este caso como la mayoritaria del  pueblo cordobés  y también la del PP, no ha salido adelante.

Y decimos que falta criterio porque los mismos gobernantes, o sus soportes asamblearios, que quieren anular la relevancia en la sociedad cordobesa de la fe y cultura cristiana desposeyendo de representación institucional municipal sus manifestaciones públicas, no tienen ningún reparo en reforzar con su presencia a título de ediles y dignatarios públicos actividades promovidas por otras creencias, especialmente si son de tinte musulmán, o también por qué no, judío.

Los subversivos y trasgresores líderes de Juntos Podemos, que no se me ofendan por el adjetivo, es lo más preciso para definir  a quienes  declaran públicamente día si día no su propósito de voltear el modelo económico y social que tenemos y  en algunos casos a nivel nacional, incluso con el añadido  ganado a pulso de “asaltacapillas”,  guardan un trato exquisito, y no dudan en apoyar públicamente, manifestaciones religiosas de esas confesiones en cuyo seno, y sobre todo en aquellos países que las secundan con mayor rigor, plantear mociones como la propuesta al pleno cordobés el pasado jueves sería motivo de severos castigos, vamos de lapidación física.

Por ello, el defender la ultralaicidad cuando de la tradición católica se refiere, obviando importantísimas señas de identidad de nuestra historia y presente,  y al mismo tiempo mantener una presencia activa en las  celebraciones del Ramadán, por poner un ejemplo gráfico que podríamos comprobar  fácilmente tirando de hemeroteca, o en todo lo ‘Halal’ sólo podemos deducir una conclusión: “juntos podremos pero criterio no tenemos “.

Y si lo tienen tal vez no lo quieran  enseñar, vaya a ser que les  salgan  “los colores “ del sectarismo más radical.

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