Leyes para cumplirlas


Cada día es más habitual ver a nuestro alrededor cómo todo se relativiza: “esto da igual” o “aquello no es tan importante” o simplemente, la tan llevada y traída frase de “no pasa nada”, que cada vez que escucho a mis hijos pronunciar se me revuelven las entrañas.

Las cosas importan, nada da igual y el hacer las cosas de una manera o de otra siempre trae consecuencias en un sentido o en otro, con lo que sí, sí que pasa algo como consecuencia de nuestra acción u omisión.

Este planteamiento de vida de resbalarle a uno todo solía ser bastante habitual en ciertos entornos nada recomendables pero ahora se ha extendido de tal manera que lo envuelve todo, o casi todo, por dejar a alguien libre de pecado… y como no, los primeros contagiados de este virus, de extrema gravedad, han sido algunas administraciones públicas y algunos líderes políticos.

Por empezar con lo más cercano, analicemos ciertas situaciones que estamos viviendo en el Ayuntamiento de Córdoba  con sus ínclitos líderes Isabel Ambrosio y Pedro García al frente de todo y de todos.

La Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local dice que hay que disolver los consorcios que no cumplen ciertos requisitos, entre ellos el de Turismo de Córdoba, pero finalizado el plazo legal y todas las prórrogas habidas y por haber, se mantiene con actividad.

Que hay una Ley de Estabilidad  Presupuestaria que obliga a sanear las arcas y reducir deuda, hacen oídos sordos y siguen incrementándola.

Que la misma Ley de Sostenibilidad dice que las empresas públicas con pérdidas tienen que desaparecer, ellos dejan pasar los meses sin hacer nada  y luego tocará hacerse la víctima y lamentarse de su suerte y de lo malo que es Rajoy.

Así podríamos poner muchos más ejemplos. Sin ir más lejos, el Plan Turístico que están desnaturalizando y cambiando sin que se conozca petición de autorización a la Junta y que también traerá cola, seguro.

Esto no vale, señores. Es hacer trampas y de las gordas. No admitamos ni alimentemos ciertas insumisiones o rebeldías tácitas y luego nos erijamos en servidores públicos y defensores de la ley, porque sopas y sorber no puede ser. O se es una cosa o se es otra, y los que incumplen las leyes, pues ya se sabe…

Y ya el colmo de los colmos de lo que hay que ver y oír es toda una señora juez, alcaldesa de Madrid para más señas, congratulándose de la llegada a nuestro país de inmigrantes de forma ilegal y en condiciones infrahumanas. Lástima que la judicatura no implique un carnet, que ante ciertas actitudes se pudiera retirar.

 

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