Misterio en el Córdoba CF


juez RFEF Córdoba
Escudo del Córdoba CF./Foto: Irene Lucena

Sábado tarde, día de partido, estoy en El Arenal, acompañada de Lito, mi nuevo cámara (se llama Hipólito, el tío). Mi exigente jefa, Gloria Puerto, me encarga un reportaje sobre la situación del Córdoba CF, para la revista Corazón Rosa.

El cielo de noviembre está cubierto. Hace más fresco, pero no demasiado, ni acaba de llover, salvo cuatro gotas. Me acerco al gentío que acude para entrar al estadio. Micrófono en mano, pregunto impresiones a la gente, mientras Lito graba con la cámara.

Los socios me hablan de que el anterior presidente se aprovechó del club, de forma reiterada: Desfalco de capitales, lo de siempre.

Por lo visto, el juez investiga si el club es viable, para asegurar su futuro. ¡Pues claro que será viable! Sólo falta una buena administración, honradez, honestidad y buena fe.

Un chico me cuenta los pormenores, recreándose mucho rato a mi lado. No lo mando a paseo porque me gusta. Alto, moreno, cachas, peinado de moda. Se llama Óscar. Lleva la camiseta del Córdoba y también la bufanda, como debe ser.

Al final, me invita a quedar con él este sábado noche, como esperaba, primero para botellón y luego los hermosos pubs de la marcha cordobesa.

Lito me dice: “Donde tengas la olla, no metas la pata”. Pero yo le digo a Óscar que sí. Lito es un cenizo de cuidado; Óscar me encanta, quiero salir con él.

Querido lector: ¿Cómo crees que termina esta historia?

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