Vivir la Corredera


hosteleros
Veladores en la Plaza de la Corredera./Foto: LVC

La plaza de la Corredera de Córdoba tiene poco que envidiar a la plaza Mayor de Madrid o de Salamanca, tomando unas cervecitas con tapas los viernes, sábados o domingos.

Mi jefa de Corazón Rosa me envía a realizar un reportaje, junto a mi cámara Javier Lazo, para esta bonita temporada de la Corredera en otoño.

Sábado a mediodía, principios de octubre, afloja el calor. La gente es el mejor termómetro: Los cientos de mesas en las terrazas de los distintos bares abarrotan la plaza.

Un grupo de jazz toca en vivo en el rincón, sus sones efluvian el foro.

Apenas hay nubes en el gran azul. Niños pequeños corretean jugando, acuden parejas, pandillas de amigos, jóvenes risueños, algunos con sus perros retozones. Viene gente de toda Córdoba, visitantes de la provincia, nacionales y turistas guiris.

─Demasiada gente ─dice Lazo─, para que el reportaje salga bien.

─¡Saldrá estupendo! Tú graba y saca unas fotos.

Nos sentamos en una buena mesa. Pedimos cervezas fresquitas. De picoteo, salmorejo con huevo duro y jamoncito, croquetas variadas, tiras de berenjenas a la miel, sabroso flamenquín de jamón y lomo en rodajitas, tiernos calamares fritos. ¡Y otras cervezas!

El reportaje queda precioso. A mi jefa, Gloria Puerto, le encanta. Los sabios lectores de la revista lo reciben con entusiasmo. ¿Se puede pedir algo más?

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